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Juana de Arco o la necesidad de Transmutar… La pasión hacia el Amor mismo

¿Quién no se ha sentido fascinado y enamorado de Juana de Arco?

Hace unos días, no sé por qué, volví a recordar a Juana de Arco. Una frase muy sencilla atravesó mi mente:

“Solo la Convicción fue lo que sostuvo
la Espada en la Mano de Juana de Arco”.

Este pensamiento imprevisto fue como un dardo emocional… Tan siquiera supe por qué estaba ahí, en mi mente.
Al cabo de un par de días algo me despertó de madrugada, ya que tengo la mala costumbre de “dormir” con música o con una emisora de radio musical…
Al principio no pude reconocer la melodía… Hacía tantos años que no la escuchaba, prácticamente ya ni estaba en mi zona consciente del cerebro, ni como recuerdo…
Era: JUANA DE ARCO, de Maniobras Orquestales en la Oscuridad.
Fue tan fuerte el impacto que enseguida busqué la canción, y ahora, naturalmente, la tengo ya conmigo…

No es tan siquiera un cúmulo de recuerdos, aunque sí que he dedicado un post a la pequeña Juana… Ni tan siquiera he creído nunca que la Muerte Violenta arregle nada… pero lo que sí tengo presente es el CORAZÓN DE LA PEQUEÑA JUANA…
Desde que hace años pensé en ella, en parte me involucré en ella y con ella… parece que nunca me haya abandonado… Siempre la recuerdo cada 30 de mayo… Y siento la tristeza que ella debió de sentir en aquellos tiempos tan horribles… Aunque sé, también, que asumió perfectamente su triste final… También sabía que nadie, tan siquiera la Mano de Dios ni la de su terrible y oscuro enamorado Gilles de Rais vendrían a rescatarla… Se entregó al Creador, al Fuego y supo que el Fuego sabría hacerla sufrir lo menos posible… De hecho se convirtió en un instante en su Amante, porque Juana de Arco fue la AMANTE DE DIOS Y DE TODO LO CREADO… Sí: LA AMANTE DE TODA LA CREACIÓN, de todas las criaturas, de la Verdad más pùra y más cruel… Todo… Se fue… y se fue llevando consigo el secreto mejor guardado: LA FUERZA DEL AMOR, LA PUREZA, EL FUEGO DE LA TRANSMUTACIÓN…
Solo el PODER DE LA CONVICCIÓN DE LO QUE SENTÍA FUE LO QUE LE HIZO SOSTENER LA ESPADA EN SU MANO… SOLO LA CONVICCIÓN DE LO QUE SENTÍA LE HIZO SENTIRSE LA AMANTE DEL FUEGO EN LOS BRAZOS MISMOS DE DIOS…
Y, quizás eso es, en parte, lo que me cruzó, y todavía me sigue cruzando por DENTRO a mí también…
La NECESIDAD DE PUREZA, LA NECESIDAD DEL AGUA PURA QUE BEBE EL LOTO, LA NECESIDAD DE UNA HUMANIDAD SIN TANTOS TAPUJOS NI MENT(IRAS) NI FALSEDADES… En realidad… se necesita… ¡TAN POCO!…
Y así es… porque la VIDA ES TAN CORTA, es un Paseo tan delicioso, por duro o estúpido que nos parezca o porque, sencillamente, nos parece que nos sentimos dentro de un pozo… Y… Y vuelves a escuchar la radio, las “noticias”,… y vuelves a escuchar una y otra vez lo mismo: los egos, los politiquillos que nos han destronado (de momento) de la mutación Social… y (por lo menos yo) recuerdo algo que hace tantos años que mi propia madre me dijo: “Pareces tonta a veces… te confías mucho en la gente…”. Sí, la verdad, más que tonta: JILIPOLLAS me digo a mí misma… La gente sigue enRocada en sus mentirijillas, en sus miedos, en sus cuatro paredes, en sus falsedades, y en las verdades que disfrazan de mentirijillas… para… para seguir sobre-viviendo… Y así, pasar la “vida”, ese Caudal tan precioso, como si ese Caudal fuese a ser eterno… y allí en el falso Cielo le esperasen, con anhelo esa misma casa, esa misma butaca, ese mismo armario con esa misma ropa con la que visten… ¡Por Dios!… Con tanta mentira y con tanto (voy a llamarlo rudamente): retraso mental o inmadurez emocional. Sí, la verdad, prefiero a veces reconocerme como una gran jilipollas… pero qué le vamos a hacer, de todo se aprende ¡Ya lo creo!!!
De todo esto deseo transmitiros parte de ese Fuego que Juana me comunica por dentro, y, aunque suene un poco bastante fuerte… es lo que me inspira esa espada de la Transmutación, porque hay veces en que, de verdad, cogería el caballo yo también, y, en vez de repartir flores repartiría mandoblazos a ciertos seres sin escrúpulos… ¡Lo juro! Pero eso sí, os ruego que esto no inspire nada más que lo que inspira la gran Transmutación de Juana de Arco que todos llevamos dentro… porque, en verdad y de verdad la sangre no arregla nada… y todo… todo queda ESCRITO en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestro cerebro (aunque lo creamos perdido, cosa que he podido constatar QUE NO por muy escondido que esté entre las ondas y las neuronas de nuestro cerebro… asombrada estoy de algo que he recuperado y que sin poner atención jamás creí que podría estar ahí dentro… y no se trata de la Canción de Juana de Arco, sino algo que si no me lo explico yo a mí misma, ni me lo creo).

¡Vuelve Fénix, vuelve Juana!
Juana, Resucita
Vuelve de tus Cenizas
Porque me Baña la Ira
Me sostiene como un esqueleto la Rabia,
La impotencia me hace golpear puertas y ventanas…
Vuelve, Juana, vuelve…
Sal de tus cenizas,
brillante como ese diamante indestructible…
Vuelve, Juana de Arco…

Porque desde dentro de estas cuatro paredes,
sin caballo, sin espada,
lo único que deseo ahora
es arrancar las entrañas a aquellos que matan…
Arrancar la lengua a aquellos
que guardan culpable silencio…

Cortar las manos a aquellos
que no hacen lo que deben
en defensa de los inocentes…

Cortar las piernas a aquellos
que escondidos dejan pudrir el Amor,
la humanidad, los sentidos
y dejan hacer a la maldad a sus anchas…

Arrancar los ojos de aquellos
que solo viven en su insolente fantasía
y en la cueva de su oscuridad…

Arrancar el cerebro de aquellos
que, cómodamente,
no quieren pensar ergo actuar…

Y, por fin, cortar las cabezas
de un mandoble a todos aquellos
que se revuelcan en la maldad…

Vuelve, Juana, vuelve,
Resucita con toda tu luz…
Vuelve…
Porque solo sostuvo la espada
en tu mano la Convicción.
La conviccion de lo que tenías que hacer…
Y es que, Juana, pequeña Juana,
esa es la Convicción
que yo siento ahora en mis entrañas…

A veces, Juana, hay que dejar de ser niño,
mujer o adolescente,
para convertirse
en la Espada terrible de San Miguel Arcángel.
¡Te amo, Juana, porque
no solo yo amo el Fuego de tu Amor
sino que el mismo Fuego
fue quien te Amó
y te llevó hasta los brazos de Dios!

**  ***  **

 

Now the flames they followed Joan of Arc As she came riding through the dark; No moon to keep her armour bright, And no man to get her through this dark, this very smoky night. She said, “I’m tired of the war, I want the kind of work I had before, With a wedding dress, something white To wear upon my swollen appetite”. Well, I’m glad to hear you talk this way, You see I’ve watched you riding almost every single day And there’s something in me just yearns to win, Such a very cold and such a very lonesome heroine. “Well then, who are you?” she sternly spoke To the one beneath the smoke. “Why, I’m fire”, he replied, “And I love your solitude; oh, how I love your sense of pride”. “Well then fire, make your body cold, I’m gonna give you mine to hold”. Saying this she climbed inside To be his one, to be his only bride. It was deep into his fiery heart He took the dust of our Joan of Arc, And high above all of these assembled wedding guests He hung the ashes of her very lovely wedding dress. It was deep, deep into his fiery heart He took the dust of our precious Joan of Arc, Then she clearly, she clearly understood If, if he was fire, woah she must be wood, I saw her wince, I saw her cry, Saw the glory in her eye. Myself I long, I long for love and light, But must it come so cruel, and must it, must it be so very bright?  (extraido del Youtuber: Arganteyo).

La parábola de la Montaña

Habiendo cruzado el gran Río, me dirigí hacia la Montaña Sagrada.

Allí, habiendo subido la mitad de la altura de la Sagrada Montaña, me encontré con los Grandes Sabios que unían el Mundo con el Cielo. Ellos me dijeron que subiera hasta la Cima de la Sagrada Montaña y que allí encontraría la Respuesta que andaba buscando.

Al llegar a la Cima me encontré con que no había nada: sólo el precipicio le rodeaba. Abajo se contemplaba, inmensa, la Creación de los bosques, valles y ríos. Entendí en ese precioso instante que Todo estaba Unido, que Cielo y Tierra eran lo mismo. Sentí tal gozo en mi interior que todo lo que me había llevado hasta allí desapareció. Sentí tal éxtasis que me dejé llevar en brazos de mi Creador.

Entonces, me lancé al vacío. No sentí vértigo ni miedo alguno. A medida que me iba precipitando en vuelo libre, extendí los brazos. En ese instante contemplé maravillado cómo mis brazos se iban convirtiendo en Alas.

Mi Creador me había Transmutado en un Águila. Más extasiado todavía que nunca antes, gocé de mi nueva condición. Volé en total Libertad contemplando aquello que había abrazado mi Corazón en la Cima.

Volé y volé. Creo que, quizás fueron días enteros en los que gocé de mi nueva condición, agradecido por lo que me había brindado el Creador.

Pero, llegó un día en que comencé a sentir cansancio. Hasta ahora el éxtasis no me había dejado lugar a ninguna otra percepción. Me dirigí hacia el saliente rocoso de una montaña. Allí me recogí y comencé a sentir un hambre espantoso.

Ese hambre terrible hizo cruzar por mi mente pensamientos contrarios a todo lo que había sentido hasta ese momento. Rogué a mi Creador y le pregunté por qué me había convertido en Águila si sabía que más tarde iba a sentir el fragor del hambre.

Oí su voz, me dijo: “Dirígete hacia el valle”.

Resuelto, me lancé en picado y viajé hasta el valle que había en la falda de aquella otra montaña. Allí, en el valle, habían pastando un buen número de ovejas. Entonces, defraudado, desconfié del Creador.

–¿Por qué me has hecho esto? ¿Acaso debo matar las ovejas para subsistir yo? No quiero matar a ninguna criatura. ¿Por qué me has convertido en águila para matar a mis hermanas?

Las ovejas alzaron su testuz y me miraron. No se espantaron, siguieron contemplando mi vuelo sin huir.

De nuevo la voz del Creador me dijo: “Pósate en el suelo”.

Sin pensarlo me dirigí hacia el pasto y me posé entre las ovejas. Cuando me vi entre ellas, contemplé, otra vez admirado, que de nuevo había obrado otro milagro el Creador: era un Hombre, otra vez, entre las ovejas.

Recogí su leche y me alimenté. Ellas me aceptaron como a su pastor. Entonces anduvimos por los valles agradeciendo nuestra existencia.

Me sentía tan maravillado… tan extasiado. Le pedí perdón al Creador por haber dudado. No hubo respuesta, sólo vibró la sensación del éxtasis y del Agradecimiento en toda su dimensión.

Llegado un día vino hasta nosotros, sorpresivamente, una manada de lobos. Al contemplarlos, sentí con horror que tendría que hacer algo imperioso para que los lobos no atacasen a las ovejas.

De nuevo las dudas. “¿Por qué, mi Creador, me has convertido en pastor, si ahora, seguramente, tendré que herir o matar a algún hermano lobo? No quiero matar. No entiendo por qué me has convertido en pastor”.

La voz del Creador sonó de nuevo: “No temas, deja que los lobos se vayan acercando, no huyáis”.

De nuevo me inundó la confianza y dejé que los lobos se nos fuesen acercando. A medida que los lobos estaban cerca, éstos se iban transformando en ovejas.

En mi rebaño habían ahora ovejas blancas y ovejas negras. Increíble. Me sentía tan extasiado contemplando tan grande Milagro que durante días bailé ente mis ovejas, acariciándolas y dando gracias a nuestro Creador porque se estaba Obrando todo lo que parecía imposible.

Éramos ya un enorme rebaño. Fuimos creciendo, nuevos corderos venían a la vida. Íbamos de aquí para allá recorriendo todos los inmensos pastos que iban alimentando a mis ovejas y ellas a mí.

Transcurrió un tiempo indecible, un tiempo lleno de felicidad que compartía con las criaturas vivas de los valles y los bosques, y con mis fieles compañeras.

Transcurrió el tiempo y entonces comencé a notar que la hierba comenzaba a escasear y que mis ovejas iban a morir por inanición y que yo también iba a morir con ellas.

De nuevo me enfrenté al Creador:

–¿Por qué me has hecho esto, Padre? ¿Por qué ahora tengo que ver morir a mis ovejas, y seguramente yo también perezca con ellas? ¿Por qué se han ido secando los pastos?

De nuevo la voz del Creador dijo: “Coge un gran haz de hierba seca cada y dirígete hacia el Río”.

Así lo hice. Así llegamos hasta la orilla del Gran Río.

El Creador me dijo de nuevo: “Reparte la hierba entre tu ganado y que crucen el río hasta la Montaña Sagrada”.

Así lo hicimos. Cada oveja llevaba un manojo de hierba seca en la boca y comenzamos a cruzar el Gran Río.

En mitad de las Aguas cada oveja soltó la hierba que llevaba en la boca, arrastrándola el Río hacia su destino: la Fecundidad.

Al otro lado estaba la Sagrada Montaña. Comenzamos todos a subir por ella. El cansancio desaparecía. Las ovejas iban alborozadas. Había desaparecido el hambre.

A mitad de la montaña llegamos de nuevo a la Cueva de los Hombres Sabios.

Ellos me dijeron: “Tú ya has cumplido tu parte, quédate entre nosotros. Ellos deben, ahora, de cumplir la suya”.

Mientras las ovejas iban subiendo hacia la Cima Sagrada, se iban convirtiendo en Hombres. Cuando llegaron a la cima contemplaron extasiados la Maravilla de la Creación de los bosques, ríos y valles. Permanecieron en esa contemplación un tiempo indefinido.

Entonces, los hombres Transformados se lanzaron al Vacío. A mitad del vuelo abrieron sus brazos, contemplaron cómo se iban transformando en Águilas.

Las Águilas llegaron hasta el valle donde habían nuevas Ovejas. Se transformaron de nuevo en Pastores. Los Pastores acompañaron a las Ovejas y se alimentaron de ellas. Las Ovejas se multiplicaron y se mezclaron con los Lobos. La hierba volvió a cerrar su ciclo. Cogieron todas ellas manojos de hierba seca y se dirigieron con sus pastores hacia el Gran Río.

** *** **

La Parábola es: Debemos de devolver al Gran Río todo lo que la Creación nos ha entregado, para que así la Fecundidad alcance al resto de los Seres Vivos. Debemos confiar en nuestro Camino, sabiendo que cada Ciclo que nos conduce hacia las Respuestas que buscamos, va tener la Transmutación que necesitamos para llegar a formar parte de la Sabiduría del Creador. Sabiduría que deberemos extender así mismo entre todos aquellos que nos acompañen en nuestro Camino y conducirles hacia la Montaña Sagrada.

* ** *

Este Cuento me fue comunicado una mañana, mientras, preocupada, caminaba. Pedí respuestas sobre lo iba a pasar. Esa Voz, me contó este Cuento. Fue más breve… Lo grabé en mi mente, y ahora os lo Transmito.