Archivo diario: 3 de mayo de 2019

Lo que significa ser Madre…

Dentro de un par de días, se “celebra” el día de las mamás… y los papás, porque este es un sentimiento que, creo, no se debe de diferenciar mucho entre ambos.

A lo largo de la vida vivimos “anécdotas” que recordamos para siempre, que si bien algunas nos ponen de los nervios, muy nerviosos, al borde de un ataque de nervios o totalmente deslocalizados… luego, con el paso de los años contemplamos, hasta incluso, como divertidos acontecimientos.

Bueno, me gustaría regalaros algunos de los míos, con la fiera de mi criatura, y que acontecieron ya hace muchos años, porque hay cosas que también a vosotros, supongo, os sacará la sonrisa.

Ahí van:

  1. El día que tuve que utilizar el “gato” del coche para abrir la reja del balcón para sacar la cabeza de mi criatura (no sé si tenía 4 o 5 años).
  2. El día que sentí un grito horroroso porque ni siquiera estaba vocalizado y cuando acudí, vi que mi niño había pegado la lengua en el congelador… Corriendo fui a buscar no sé qué… con el terror que se dejase allí media lengua… Cuando volví, ya la había despegado ¡milagro! ¡¡¡Cago en tóoooo, dije!!!
  3. El día en que estaba caramelizando azúcar en un plato y se le quedó el dedo enganchado… ¡¡ayyyy!!!
  4. El día horroroso, también en que escuché otro grito espeluznante, procedente del patio. Allí había algunos árboles, pero había uno que estaba seco y con las puntas recortadas arriba. No se le ocurrió más que subirse para chafardear el patio del vecino y se quedó enganchado DEL CULO por una astilla de una rama seca. Bajó solo con medio cachete de culo abierto y se lo cosieron en urgencias.
  5. El día en que vino llorando de la calle porque se había caído y se había dejado la clavícula en la acera… ¡A urgencias!!!!
  6. El día en que se le ocurrió meter un dedito en un juego Fisherprice (teóricamente inocuos) y que era para encajar piezas de tornillos de plástico y otras piezas… No sé ni cómo cojones le pude sacar el dedo de allí: cremas, aceites, un poco de estiramiento y ¡chas! El dedo fuera ¡Maldito niño!!!
  7. El día en que… ya más mayor… vino un señor a mi puerta diciéndome que traía a alguien herido…: era mi criatura: se había comido en contradirección el morro de una furgoneta, iba un poco embalado cuesta abajo y se tragó con la bicicleta, la susodicha furgoneta… ¡Urgencias ya estaban harrrtoooos de vernos!!
  8. Ya no cuento el día en que se tragó algo no debido… no sé si a conciencia o sin ella… Pero sí, tengo que reconocer que llegó a mayor de edad entero, TOTALMENTE!!!

 

Bueno, estas son algunas anécdotas de esa adorable criatura que un día creció y se marchó del nido de pájaros a volar…

Espero que, por lo menos, estas trastadas os hayan hecho reír o descolocar de este azogue diario tan mortecino y gris que vivimos… a veces sin aliento, y donde los accidentes del acontecer ni se notan pero se ejecutan y ejercen de forma implacable si no los sabemos capear (¡vaya la única buena palabra sacada del ejercicio “taurino”, otro día analizaremos eso de las “corridas” y demás crímenes contra los Animales!)

Un Abrazo y ya sabéis: si la política nos aburre, no nos atiende: ENTONCES RECURRAMOS NOSOTROS A ACTUAR Y A HACER LO QUE DEBEMOS HACER, Y QUE, POR SUPUESTO, ESTÁ MUY ALEJADO DE ESO LLAMADO “POLÍTICA” QUE NO VA EN NUESTRO FAVOR, SINO A FAVORECER A  UNOS CUANTOS Y A JODER A UNA GRAN MAYORÍA… ¿Silenciosa? Espero que no!!!!

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