La mano invisible que te ayuda a saltar los precipicios

No soy caminante
… y tengo que caminar sin descanso.

No tengo alas
… y tengo que volar.

Sucumbir es la última expresión
… de una lucha.

Saltar por los precipicios
… agarrarnos a los salientes…

Me dicen: “Nunca te hemos dejado sola”
… Es cierto, es cierto, es cierto… es lo único cierto.

No creo en las coincidencias…
… cuando son tantas las sincronicidades.

Nunca me habéis dejado sola,
… es cierto, es cierto, cierto, cierto…

Y… sin embargo…
hay que seguir caminando,
hay que seguir volando.

Caminar sin sandalias,
volar sin alas…

Confiar en esas “palabras extrañas”
que te acunan sin palabras…

Sé que no me engañáis, lo sé…
… sé que nunca me habéis dejado sola.

Quisiera muchas veces vivir
la torpe monotonía de quien no vive nada.

Tal vez ser el ser domesticado
que cierra las fauces
agradeciendo el horrendo alimento
de quien se alimentará de ti mañana.

Agradecer a quien te domestica
sin morder la mano…

Pero no sé si podré
cerrar las fauces
… no morder a quien te amigaja
para satisacer su pobre miseria
de la miserable ayuda pregonada.

No sé… no sé…
y… sin embargo,
sé que abro las fauces,
que el lobo no es doméstico,
sino el plateado lunar libre…

¿Morder a quien te amigaja?

El secreto, amigos, reside
en que la mano que te amigaja
no ha venido por sí misma,
sino traída por las alas…

Y aunque pretenda ser ella
la que te alimenta,
sabéis, sé, que no es cierto…

La verdad es que sé que nunca me habéis abandonado….

Pero, perdonad si a veces decido no entenderlo…

Porque la mano que te amigaja a veces es tan miserable…
que cuesta recordar que no es ella
sino vosotros que nunca abandonáis
que siempre estáis presentes…
en los futuros inmediatos…
proyectando en los presentes,
los latentes tiempos imprevisibles.

Y mañana volveréis a gritar:
el grito del halcón
el vuelo del águila…

El Escarabajo Dorado
con el que agarrásteis mi brazo desnudo:”¡Nunca te hemos abandonado!”

Sí: un Hermoso y casi gigantesco
escarabajo Dorado
con el que agarrásteis
mi desnudo brazo, inesperado.

Canto a quien nunca me abandonó,
pese a toda extraña circunstancia…
pese a toda dudosa esperanza.

Sé que estais presentes, vigilantes,
y que jamás abandonáis
a los luchador@s cansad@s.

** *** **

Este canto extraño quizás le suene a alguien en su inconsciente o se le cuele a alguien en su subconsciente..

Está cifrado pero queda sin velo porque quien pueda leerlo con los ojos de la mente del polvo de las estrellas, sabrá de lo que estoy hablando.

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