Y tú… ¿de dónde has aprendido el Amor?

A lo largo o corto de nuestra existencia vamos Percibiendo y Sintiendo tantas emociones como vibraciones de un nivel u otro. Creo, que, al fin y al cabo, nuestras emociones, nuestras percepciones son sólo eso: Vibraciones.
Las vibraciones pueden ser armónicas o inarmónicas o distorsionantes. Las primera construyen, dan Alegría, te llenan de Emociones casi que no se pueden explicar porque son como millones o teramillones de corrientes de energía invisibles que nos invaden, nos cruzan, entran y salen de nuestro cuerpo físico, e impactan, cómo no en nuestro cerebro, que es el encargado de descodificar esas vibraciones energéticas.
Lo mismo sucede con las vibraciones inarmónicas: éstas vienen a destruir las otras corrientes vibratorias armónicas, con lo cual podemos (si queremos) llegar a ver-nos completamente distorsionados aunque sigamos formando ese conjunto compacto de energía biológica; lo notamos siempre volcado en pensamientos negativos, malestares, enfermedades, sentimientos confusos y negros.

Los átomos, las partículas, fluyen por todas partes es decir, invaden el Todo, porque en la Existencia no existe el Vacío, salvo aquel que se desee conseguir en laboratorios: el vacío cero,… que al fin y al cabo tampoco entendemos de qué está compuesto o no está compuesto… sí, viene a ser como un rompecabezas donde muchos físicos van entendiendo el comportamiento de las “cosas” más pequeñas que constituyen la Creación fisical.
Al igual que en los imanes, los átomos van cambiando sus polaridades, se unen a otros tipos de átomos, para formar estructuras concretas. Supongo que no existe un átomo en toda la Creación que haya conservado su forma primigenia… Todo está en constante Movimiento, todo está en constante Creación… De ello no nos libramos tan siquiera nosotros, no sólo los humanos, sino todas las especies y todas las creaciones en su más infinita manifestación: aire, agua, helio, minerales, vegetales, esporas, bacterias, virus,… Todo está sujeto a esa ley de la constante Mutación y Transmutación.

¿Existen mutaciones espontáneas? Por supuesto, en ellas interviene una especie de Inteligencia Cósmica, o quizás la Inteligencia Cósmica Entera para determinar siempre nuevas o diferentes formas de Creación.

Dejando el terreno de lo totalmente Físico, podemos adentrarnos o querer entender que existen otro tipo de “existencias”. No sólo “existimos” nosotros, como seres visibles, sino que existen “entidades” incorpóreas… Este es el auténtico misterio, porque supongo-creo que el conjunto de estas entidades está lleno de las más diversas latencias, por llamarlo de alguna manera. Imaginemos, por ejemplo, que cuando abandonamos nuestro cuerpo físico, al desencarnar o morir a esta vida, nuestra parte más física que ha adquirido una “personalidad”, ignora que existen otras “formas” de manifestación o de creación… entonces nos vemos sujetos a la ceguera que hemos arrastrado a lo largo de nuestra mundanal vida, por convicción que hemos convertido en realidad, y que por tanto no sabemos o no queremos huir de este plano: esta sería una de esas formas incorpóreas que conviven con nosotros y las cuales se manifiestan o no, dependiendo de a quién y cómo o por qué. Éstas serían entidades, por no llamarlas almas de desencarnados, que viven sujetas como un imán a todo lo que han conocido, esperando encarnar o no en otras formas corpóreas… Esta teoría es lo que las religiones han dado en llamar “reencarnación”, si bien también están las encarnaciones de otras Entidades-Almas que provienen de otras partes de la Creación, de otras dimensiones.

(Esta parte, por supuesto, viene a ser tan volátil como puede serlo la existencia y demostración de la existencia de extraterrestres, intraterrestres, apariciones “milagrosas”, fenómenos que no tienen “explicación lógica” por escapar a nuestra débil mentalidad que todavía no ha aprendido a dar el Gran Salto. Podemos creer o no en la reencarnación, en la encarnación,… Podemos creer o no en esa maravillosa posibilidad de salir como “energía” de nuestro cuerpo físico, dado que es nuestro “continente”,  nuestra vasija portadora. Podemos creer o no en los milagros… Lo que sí es cierto es que de verdad y en verdad, creo que nadie tiene en su mano esa MUESTRA que haga totalmente admisible o admisibles todas estas otras “posibilidades” de la Existencia. Aunque muchos, igual que yo puedo afirmar otras cosas por lo que he podido experimentar en propia via, que todo ello es CIERTO. La única verdad, la auténtica es que estamos velados e impedidos de poder inter-conectar con todas esas otras dimensiones, porque somos meras criaturas-bebés que no saben entender lo más primodial, es por ello que la Materialidad es nuestra auténtica base real en la que nos movemos y de la que nos costará salir, intentando llevar [intentando demostrar] a este nuestra dimensión material todo lo que no es demostrable: igual que esto se está dando también deberemos entender el sentido inverso de las cosas. Podemos “crear” materia física… pero no podemos crear los Sentimientos que provienen del Ser-Mente… Podemos llegar a “creer” que podremos llegar [en un futuro] a inocular nuestra mente [mejor dicho, nuestra memoria cerebral] en una máquina… Pero esa máquina jamás tendrá la Luz Primordial, que es su Espíritu. El espíritu es esa parte-divina-Creadora que pertenece al Todo y que no está sujeta a absolutamente nada.)

Podemos vivir sujetos a nuestras emociones (las mejores), confundiéndolas con el “amor”. El Amor en su más elevada expresión no está en la onda de nuestras emociones humanas, puede trascenderlo todo para volver luego, como una espiral, a su forma más “baja” de expresión, que es de donde nosotros podemos extraer sus registros o la percepción de esa otra forma de “energía” que nos invade y que puede hacer modificar y modificarnos absolutamente en todo, siempre y cuando sea conducido por los Buenos Caminos.

La reflexión que hago en este artículo, va encaminada a intentar discernir ese Fluir de Energía-Transformadora llamada Amor y que en su estado más puro es el Motor de nuestro Espíritu, o a la inversa, siempre que nos Entendamos a nosotros Mism@s como Manifestación de esa Energía-Espíritu que es toda AMOR transformadora, mutadora e inabarcable.

La Expresión-Rostro del Amor Cuantificable (de cuántica) la podemos Ver Manifestada en nuestro mundo-existencia a través de la ALEGRÍA. Es una alegría que traspasa todo porque vibra con todo, con todos los Seres y con todo lo Creado. Es una ALEGRÍA inexplicable, inexpresable y que se siente allí, quizás, donde nosotros tenemos localizado nuestro Corazón, pero que invade absolutamente todo nuesto Cuerpo, nuestro Cerebro y que se expande metros, quizás kilómetros o miles de kilómetros, o millones de kilómetros más allá de nuestro cuerpo físico. Es una Alegría Tranquila, Pausada, Segura, sin SOMBRAS, es como un diálogo sin diálogo con el Todo y que, constante, se fertiliza y se pare a sí misma como si de un Nacimiento se tratase.

Toda esta Reflexión la deseo exponer porque si bien todos y cada uno de nosotros hemos vivido y “amado” o amamos a nuestros más allegados, resulta, que ese “amor” cae siempre en el olvido con cualquier tipo de alejamiento físico o de muerte física…. Olvidamos los “amores”, los vamos llevando a los caminos del desconcierto, y hasta de cosas peores,… Este Amor pasa siempre como la secuencia de una película, ni tan siquiera volvemos a sentir lo mismo cuando rebobinamos los recuerdos ¿cierto? Entonces nos solemos convencer a nosotros mismos de que el “amor” se ha transformado en otro tipo de “sentimiento”. De hecho es así… Pero es que resulta, pues, y no nos engañemos, que ese “amor” no es el auténtico Amor. El único Amor perdurable, sin rostro, sin edad, sin Tiempo es aquel que Late en nuestro Interior, como un Corazón Aparte pero que es el Motor que lo MUEVE, siempre que lo dejemos y no dejemos simplemente latir nuestro corazón mecánica o biológicamente.

Algunos podréis identificar este tipo de Amor con las emociones más sublimes que te ha podido provocar, por ejemplo una Puesta de Sol, la contemplación por vez primera de Tu Hij@ recién nacid@, la contemplación de tu “yo” en los ojos de tu compañero sentimental en los primeros tiempos, la contemplación de los fenómenos de la Naturaleza… Es cierto, este es el pálpito de ese Amor, pero que se desvanece, lo dejamos desvanecer… porque lo consideramos algo totalmente físico y pasajero.

El Amor se vuelve auténtico cuando enlazamos ese nuestro “yo” interior con todo lo que he expuesto antes… pero de una forma constante… Somos capaces de Sentir ese Amor en nuestro Interior sin que contemplemos o vivamos esas manifestaciones externas… Y cuando somos Conscientes de ello es cuando vibramos al unísono con toda la Manifestación que nos provoca ese “choque” de Emociones.

Reconozco que ese Amor lo pude Reconocer en esas Manifestaciones expuestas y en más… Pero cuando fui totalmente Consciente de Él fue cuando vi la Actuación de la Madre sobre, entre y por todas sus CRIATURAS VIVIENTES. Entonces pude comprobar que esa estrecha Unión es eso que llamamos Amor, pero del más auténtico. Comprobar cómo la Madre Cuida de sus Criaturas, aunque no lo creamos… de Absolutamente Todas sus Criaturas… Absolutamente de Toda la Creación… Porque la Madre Sabe que pertenece al Todo y no sólo a una parte biológica, tal y como aquí y ahora, en este mundo, en esta cultura o formas de culturas, queremos (ante todo, queremos, por ceguera interior) ver.

Sé que en parte quizás sea difícil de entender lo que he tratado de exponer, sé que en parte quizás sea difícil de coordinarlo con nuestro mundo material (fabricado, que no creado) ya que he tratado de exponer que hay que tomar conciencia de nuestro Motor-Espíritu-que-es-todo-Amor, para ser Conscientes de que Somos Eso, precisamente. He tratado, ante todo, de no hacerlo complejo, porque es difícil describir ese “mundo Interior Espiritual” que todos tenemos y que está latente como Consciencia en muchos de nosotros, deseando que cada vez el número sea más elevado, capaces pues de tomar conciencia de lo que somos, para ser Conscientes de aquello que Sentimos y que no podemos describir, salvo que sea y haya sido para darle tinte erróneo y distorsionante. Es por eso que me he dejado llevar por mi interior para intentar describirlo, en parte… Para llegar ahí, muchos de vosotr@s sabéis que lo mejor es Sentirlo…

Creo que este Tiempo, estos Tiempos son para reconciliarnos con nuestro Espíritu-Amor-Vibración… Este Amor-Vibración baja y llega hasta nosotros para hacernos entender que la auténtica Libertad Reside donde está el Todo o su Contrapuesto: donde quizás no haya nada… porque en ese otro lado no existe materialidad y no se rige, por tanto, por ningún tipo de vibración material, ante todo materialista… No, no me imagino ni un cielo ni un infierno, sobre todo no me imagino ninguna dimensión donde arrastremos todo lo que aquí hemos conocido y hemos usado materialmente… Aunque algunas almas vivan en esa ilusión una vez que han desencarnado.

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