El contumaz y veraz terror a la muerte

No se nos Enseña a Morir. El terror a la muerte, a que llegue su momento, puede anidar en muchos seres humanos, consiguiendo crear auténticos monstruos.

Monstruos egocéntricos. Monstruos que quieren negar a toda costa la única verdad de y en la que estamos construidos: lo efímero. La Muerte, pues, para muchos, no voy a decir que para todos, constituye algo que está ahí aferrado en el subconsciente y que surge como una flecha que hiere en el consciente-común como un mazazo. Sobre todo cuando esa flecha viene disparada por parte de algo a lo que nos tienen muy acostumbrados: médicos y hospitales.

Los médicos y hospitales vienen a ser algo así como el “hombre del saco” o el coco cojonero que cuando te toca el “turno”, te deja ahí clavado en la silla de la asistencia primaria. Te deja acojonado ahí en la silla. “¿Oiga, doctor, eso es muy grave, tiene arreglo, me podrán curar, cuánto tiempo voy a estar así, qué solución tengo?”.

Esto se convierte más que en una “consulta primaria de asistencia” en una evaluación de “¿Me va a llevar pronto el hombre del coco? ¡Socorro, cámbienme la caja de cambios, el chasis, las tuercas, pónganme filtros nuevos!”

“Bueno, usted ha llevado una vida desequilibrada, es sedentari@, fuma, bebe, consume drogas… Pero, bueno, no se preocupe, le vamos a ‘mantener’ en su chasis durante un tiempo, eso sí, se va a hacer fiel consumidor de ‘pastillitas’, ¿lo entiende?; luego le haremos revisiones, y bla, bla, bla… ¡Ah, sí! No se olvide: la pastillita verde antes de las comidas. La amarilla para ir a hacer pipi. La de color rojo, no la olvide, por dios mismo que le cuesta su vida: esa nada más que se levante. Y luego, ya sabe: nada de fumar, beber, nada de chorizo o de panceta, nada de aceite, nada de azúcar, nada de pastiflora, nada de excesos, nada de irritarse, nada de ir de juerga, no hace falta que le diga que de ‘drogas fuertes’ nada de nada, que con lo que se va a tomar, ya tiene más que suficiente. ¿Lo ha entendido? ¡Pues hala, hasta la próxima! Enfermera: el siguiente”.

Sí, esto suena a no sé qué… quizás a cachondeo, pero es tan verídico como ver por ahí a la gente, sobre todo a esa afortunada gente ¿“mayor”? que cuando sale de las farmacias, lleva auténticas bolsas llenas de cajetillas de ésas tan recomendadas por el área de salud que es la que nos preserva la “vida” y nos hace casi ser “eternos”, porque si en algo hemos avanzado es en eso: vivimos “más” (quien se lo crea, claro). Vivimos “más”, pero cargados de cosas raras y, sobre todo, Descargados de muchas más cosas que son las que de verdad dan la Vida.

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Retrocedamos: Siéntolo profundamente, se me ha ido el guión de las manos.

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Quiero llegar a lo siguiente en este artículo:

Rondan por nuestros alrededores de todas partes: ciudadaniles, sobre todo, auténticos monstruos disfrazados en su propia mentira. Monstruos que viven aterrorizados en su rincón, bajo su piedrecita, como esas inofensivas lagartijas que sólo salen cuando de verdad hace bueno, bueno, bueno. Viven aterrorizados como esos auténticos Monstruos Gila, que no sé si ya están extinguidos, porque les da pánico pensar que eso de la “enfermedad” es el pasillo para la Muerte. Bueno… de hecho, si no es un pasillo, sí son puertecitas pequeñas que dan descalabros a más de uno y de una.

Omitiré aquí a esa gente Fuerte, Pacífica y Humilde que acepta, no sólo con sencillez cualquier “veredicto”, sino que hasta incluso es capaz de afrontar y afrentar con éxito cualquier suerte de éstas y caída temporal, porque estos seres son auténticos valientes que saben que esta vida es un tránsito y que cualquier detención es eso: una detención para después continuar en la forma y con lo que uno disponga, puede ser mejor o peor, pero que hay que seguir.

Quiero incidir, sobre todo en esos Monstruos que viven encerrados en sí mismos con tal Terror a la Vida, al Dolor, a la Enfermedad y a la Muerte, que cualquier cosa que se LA RECUERDE, hace que ipso facto cierre el portón anunciador de que ahí está todo eso PARA NO SER OLVIDADO.

Son estos seres los que viven esperanzados en que avanzará la criogenia, que avanzará tanto la medicina que, aunque sean muy viejit@s, siempre “inventarán” algo esos de la “asistencia sanitaria” y esos maravillosos “médicos” y “cirujanos”, para que su vida se alargue hasta casi el infinito. Son estos seres que ven con Buenos Ojos que se sacrifiquen a otros seres para un bien de la Humanidad: el suyo propio. Son estos seres los que ven con Buenos Ojos que en los laboratorios “investigadores” se realice cualquier tipo de investigación y experimento en bien de la Humanidad: el suyo propio. Son estos seres los que hasta incluso ven “bien” que se utilicen células de fetos humanos muertos. Son estos seres los que hasta incluso ven “bien” que se críen cerdos para que luego sean rajados en asépticas salas para sacarles órganos, células y demás casquerías, para que luego sean utilizadas en las asépticas salas de los hospitales socorredores de buenos humanos. Son estos seres los que les importa un pimiento o un rábano que hasta incluso haya TRÁFICO DE ÓRGANOS. Son estos seres a los que les importa un rábano y una mierda que se SACRIFIQUEN hasta a niños o bebés en bien de una ciencia del trasplante, porque si ellos pueden pagarlo: ¿por qué no haber granjas de bebés para extraerles los órganos-madre?

No creo que esto último sea muy duro ni que no sea creíble, ya que esto de hecho EXISTE, y esto aunque esté perseguido, sigue existiendo, por muy duro que suene.

Luego están esos otros seres “lights” quienes están en la misma línea paralela de la anterior pero no se pueden costear los lujos que dan los dineros y los poderes. Estos vienen a ser más de lo mismo, pero serían algo así como los Monstruos Pobres de la Existencia que considera injusta a la Vida misma por tener que relegarles a la Muerte, y por eso hasta maldicen a Dios mismo y a todo su séquito, no importa la religión o imagen que sea. Estos vienen a ser más de lo mismo pero que pululan por ahí y que denotan con meridiana claridad que a ellos eso de la “muerte”, como para otro día… total para qué van a pensar, si pensar les da dolor de cabeza, y eso del dolor de cabeza como que no, no vaya a ser que les dé un yuyu de tanto pensar en lo que no deben. Entonces se recogen como la ostra en su caparazón y se dedican a cultivar la perla del olvido, hasta que viene alguien con un cuchillo y se la arranca, con total asepsia.

Monstruos de estos, para qué engañarnos, han existido en todos los tiempos. Se dio desde la famosa Cleopatra hasta a aquellos asesinos de Niñas y Niños a los que sacrificaban para hacer pociones mágicas que les devolviera la vida y la salud (a ellos o a sus “clientes”), y hasta para comérselos a trocitos. Tan fuerte era esto en algunos tiempos, que tiempo ha, sobre todo cuando el saqueo millonario de las tumbas de Egipto, que el Polvo de Momia era usado para todos los males, como gran remedio, vaya, la panacea de la juventud y la vida eterna.

Eso es: hay que entrar a trapo y ser valientes, ya que “si yo me puedo curar ¿a mí qué me importa de dónde venga el remedio?”.

Admitámoslo: Últimamente la gente lleva en su consciente-inconsciente-subconsciente a un gran dios: el médico que lo va a solucionar todo… …

… … menos la muerte.

Después hay otro sector que la socimundo se ha esmerado mucho en desparramar por ahí a los cuatro vientos. Me refiero a la gran “cultura” del vampirismo.

Muchas son las películas que se han hecho sobre vampiros, zombies, muertos vivientes,… que ya pasaron de ser los malos para ser los “buenos”. Bueno, tampoco nos vamos a engañar: actualmente hay clúbes de esos de “vampiros”, que, enfermos o no, pretenden llevar su “cultura” de la “eternidad” a unos cuantos y que, realmente, se sienten excluidos, y quién sabe si no hasta “superiores” al resto de la humanidad,… bueno, por lo menos, sí diferentes. De estos hay clúbes buenos y clúbes malos. Los primeros son asociaciones o sociedades secretas. Los segundos pertenecen a sectas que ya un poco más allá de toda sensatez, se dedican a realizar sacrificios de animales… y de animales superiores, y cuando no: al tratamiento de cadáveres para sus “cosas elevadas” (según ellos).

En fin, todo un rosario de buena “cultura” que lleva a esta humanidad por pasillos oscuros y de oscurantismo que no paracientífico o de paraciencia, y que termina, tristemente, en todo esto: una amalgamada humanidad que no sabe dónde tiene el norte ni el sur. Lo único que sabe es que su cola de lagarto reptiliano le impulsa a sobrevivir y a vivir al precio que “sea”, siempre y cuando puedan pagarlo, claro.

** *** **

Es tan Vital, tan urgente incidir en que no tan sólo en las escuelas, institutos, universidades y demás chiringuitos de Enseñanza se pongan en marcha para Enseñar-nos ya desde pequeños y pequeñas que nuestra vida es efímera, que no hay que tener “miedo”, que no hay que apartar –sino al contrario–, el destino final nuestro que es el de la Muerte biológica o reciclado de lo “vivo” que ha Tomado Su Parte y ha de devolverlo, es lo justo.

Y es que la Muerte, así de sólida, lleva en sí misma una vibración tan baja que lo único que hace es palpitar y multiplicarse a esos bajos niveles: los reptilianos del “sálvese quien pueda”. Esto, sin ir más lejos, es un claro marchamo de cuando un desastre repentino ocurre: siempre muere más gente en la huida que no en el desastre mismo. En fin, que no tenemos nada que menospreciar ¿a quién?, a los animales, porque los Animales están más organizados en todo esto, ellos huyen de los peligros sin aplastarse y antes de que éstos ocurran, porque su sintonía con la Naturaleza está claramente armónica y su percepción nos supera.

** *** **

Todo este escrito es para que algunos, que le tienen auténtico pánico a la MUERTE, dejen de verla como tal.

Todo este escrito es para que algunos, o muchos, se planteen de forma VERAZ el tema de la MUERTE física.

Todo este escrito es para que algunos, dejen de atender a esas llamadas “sociales”(*), tanto a través de los medios de difusión, de películas o gubernamentales, porque… ya se vio claramente con eso del brote, brotecillo, diría yo, que hubo del Ébola en los países occidentales “avanzados”.

En estos casos es cuando se muestra y se demuestra, de verdad, cómo somos, en qué nivel estamos y vibramos, y que, desgraciadamente, seríamos capaces hasta de matar a nuestro padre, madre, hermano, hermana, hijo o hija para sobrevivir nosotros… ¿qué no más matar al vecino o condenarlo eternamente a que se pudra entre cuatro paredes?

Bueno, siempre hay que admitir que todos-todas: NO.

Es@s son nuestra auténtica esperanza en todo este MERCADILLEO DE LA VIDA (mal planteada) FRENTE A LA MUERTE.

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(*) Las llamadas sociales a las constantes revisiones(**) de esto o de lo otro, sobre todo a partir de ciertas edades. Las llamadas constantes sociales para las vacunas. Las llamadas constantes y alertas a través de esos “noticiables” que alertan sobre los peligros que acechan a las sociedades, que vienen como brotes o epidemias o como amenazas de males de nuestra “avanzada sociedad”. En fin, estas alertas, que más que alertas son como eso: el otro “hombre del saco” o el “coco malo” que te amenaza con arrebatarte la existencia.

Seamos sinceros: No existe tal amenaza. Sí existe la SENTENCIA: TODOS CONDENADOS A MUERTE.

¡Qué grado de humildad debemos de cultivar! ¡Qué grado de Sensatez y de Conciencia HumanoCósmica debemos ir sembrando! Para admitir que Morir no es una Sentencia sino un Paso más hacia Algo Más… Algo Más… Algo que no podemos Tocar(***) pero que se solidificó un día y que dio paso a la Vida Biológica.

Sí, bueno, ya sé querido Lagarto: Que lo que haya de tocar que sea al vecino y no a ti.

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(**) Esto, para los “estados gubernamentales” sólo tiene un fin, y no es el de la salud de sus ciudadanos, sino del ahorro que supone para sus arcas el prevenir que no curar, que siempre es más costoso y no siempre realizado con éxito.

(***) No podemos Tocarlo pero estamos Ahí. Somos nosotros. Esto se hace evidente, quizás no para muchos que no creen, en las ECM. Pero sí hay algo más tangible y cercano y que debe ser totalmente creíble: Cuando un Ser Humano se separa de su cuerpo. Cuando un Ser Humano queda en estado llamado “vegetal” y un buen día, así de golpe, regresa de nuevo a su cuerpo, con memoria o sin ella de lo que ha sucedido mientras ha estado ahí separado, porque era “consciente” de lo que ocurría pero no podía “manejar” su cuerpo. Esto también le sucede a aquellos que han padecido ataques de epilepsia o que han tenido un abandono más que momentáneo de su cuerpo, siendo totalmente conscientes de que en esos momentos no han podido “manejar” su cuerpo: no han podido hablar, no han podido moverse, han estado desconectados en esos breves o cortos instantes.

** *** **

Que cada un@ sea consecuente consigo mism@. Pero lo que sí pido es que en vez de tantas revisiones físicas, deberíamos de hacer-nos revisiones de nuestros MIEDOS y de todo aquello que NO ACEPTAMOS.

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