Canción de cuna para la Maldad

No nacisteis de brazos diferentes
que de los brazos de una Mujer.

Duérmete niño, duérmete inocente,
que mañana, tal vez mañana
tu inocencia se quiebre para siempre.

En los brazos de una mujer
dormía un bebé plácidamente,
ignoraba que tiempo adelante
dejaría de cerrar los ojos
durmiendo plácidos amaneceres
para despertar a estragos y horrores.

Duérmete niño, duérmete inocente,
que mañana, quizás mañana
tu bondad se resquebraje para siempre.

En el vientre de una Madre,
una madre cualquiera,
cualquier madre
se acunaba plácidamente
una Obra semejante a la del Padre.

El Padre vibraba en la criatura,
la Madre lo alimentaba con su sangre
le daba el calor del agua de su Vientre.
El Inocente ignoraba que meses…
que meses y meses más tarde,
en vez de los pezones de su madre
iba a escupir sobre la cara de otros inocentes.

En los brazos de una madre,
cualquier madre de cualquier lugar,
de cualquier vestimenta o piel,
iba un inocente que ignoraba tantas cosas…
hasta incluso llegó a ignorar el por qué
su madre irascible a veces le gritaba:
Su madre víctima de otros trasgredidos
hacía lo mismo con él porque era lo que había recibido.

¡No me pegues más mamá!
¡Mamá, papá, tengo hambre!
¡Mamá, papá, quiero ser como aquellos niños,
aquellos que he visto que juegan,
que juegan en jardines, con pelotas,
con patines, o que juegan al escondite!

¡Mamá, papá, no tengo culpa de ser un niño;
no tengo culpa, no quiero ser eso que me enseñáis:
que un niño nunca llora, que un niño debe soportar
puñetazos y patadas, y eso que me enseñan los demás:
que a las niñas hay que pegarles y meterles mano bajo las faldas!

¡Mamá, papá, no quiero beber alcohol,
no quiero coger un arma,
no quiero ver cabezas desgajadas
desgarradas en ríos de sangre atravesadas,
no quiero ver esos ojos de pez
opacos y abiertos que como yo
también preguntaron ¿cuál fue mi culpa?
¿Acaso el simple hecho de nacer
fue un contrato con la Muerte,
con la violencia, con el asesinato,
con las drogas, con el maltrato?

¡Mamá, papá, ¿por qué me pegáis?!
¡Mamá, papá, hermano, ¿por qué me encerráis?!
Mamá, mamá, Madre: recuerdo tu leche tibia,
pero también recuerdo la frialdad
con que en tus brazos me cogías.

*** *** ***

Una noche la Luna acunó al Niñ@
Ϯ   Duérmete criatura, duerme mientras puedas,
aprovecha esta noche para olvidar
lo que te ha de acunar mañana.

Duérmete Niñ@ de Nadie, Niño del Olvido,
porque Dios mismo sufre contigo.
Duerme ahora, porque mañana
mañana habrás de condenar-TE
en horrorosos castigos…

Yo tampoco sé bien por qué,
pero veo que tu piel está azotada
por los mimbres del mismo crimen.

Siento que tu nana sea espesa como esa capa
negra y oscura y que en ella te duermas.
Duerme Criatura, porque mañana…
sin saber por qué, pero sabiendo que es tu camino
porque así te lo han prescrito
quienes te están amamantando y acunando
te enseñarán que en este mundo no hay Amor
sino sólo crimen y castigo.
Que defenderse o matar es normal y bueno,
que robar es necesario, que violar es humano en tu especie,
que maltratar es el pan diario de tu vida;
que enseñar los dientes y odiar ha de libar tu estómago
en esos hedores amargos de esta vida,
porque te enseñaron que vivir es una condena,
que condenar a otro es justo y necesario,
que si matas y no dejas crecer al niño que llevas dentro
tendrá tu recompensa en un paraíso incierto.

Enseñarás que ese paraíso está allá, al otro lado,
y enseñarás a esos otros que para llegar a él
es necesario formarse en lo adecuado,
no tener remordimientos, que cuanto más mates
más honores y medallas llevarás
para poder entrar en ese paraíso-cementerio.

Duérmete, duérmete criatura, aún tienes tiempo,
tiempo antes de entrar en el túnel oscuro
del castigo y del infierno.
Duerme ahora que puedes dormir ignorante
de cuanto y de quienes te rodean,
no vayas a llorar porque el llanto a ésos les desespera.
Te dirán que has de ser fuerte y todo un “hombre”
que la identidad que has de llevar de marca
es la del que no sufre, la del que no duerme,
la del que odia y odia en su justicia.
Mas qué saben ellos lo que es justicia,
ellos que te amamantan con leche del odio
ellos que te amamantan sin un abrazo,
ellos que te tienen ahí como un objeto de carne,
que irá avanzando en su armadura
hasta convertirte en caballero de la maldad más dura.

Duerme ahora, criatura, tú que mañana…
si es que llegares entre tanta miseria y despropósito
serás convertido, con o sin tu sentimiento,
en un arma mortal para ti y los demás.
Te enseñarán que morir es necesario
para ese soñado paraíso que sueñas ahora
lo puedas alcanzar.
Para ello tendrás que ser soldado con honores
de todo lo peor que puedas realizar.

Porque para entrar en ese paraíso-cementerio
no hacen falta flores,
sólo hacen falta los honores que te hagan validar
drogas, fusiles, violaciones, torturas y crímenes.
No obstante, te dirán que cuanto más mates,
que cuanto más odies, que cuanto más destroces,
no importa lo que sea ni qué,
más méritos vas a llevar:
los méritos del “hombre” que no sabe llorar,
del soldado que mata sin pestañear,
del obrero de la Causa del Mal.

Te enseñaron que el Mal es toda una Causa.
que ya no son cruces ni baluartes,
sino otros los lemas y los fines
hasta llegar al terreno del sueño
del paraíso-cementerio donde todo duerme.
Todo duerme por fin… todo duerme…
hasta que Despiertes.

*** *** ***

¡Mamá, papá, he tenido un mal sueño!
¿Dónde está mi leche tibia, madre?
¿Dónde está la papilla de mi Alimento?
¿Dónde están mis pañales secos y tibios?
¿Dónde está mi manta, mi almohada?
¡Madre! ¿Dónde están tus brazos tiernos?
¿Dónde el pañuelo que enjuga mi llanto?
El llanto de un infante niño
que duerme su sueño…
Y que sueña despertar de su descanso
para irse a jugar con otros niñ@s
allí, al parque, al escondite, al veo veo.
Allí, en aquel parque donde a veces sueño
que me lees cuentos,
CUENTOS DONDE TODOS SOMOS NIÑ@S.

Chsssssstttt!!!!!

La Maldad se durmió,
durmió para siempre en su sueño,
creyendo que era un infante
y que al despertar
iba a recibir de su madre
esa leche tibia,
ese abrazo tierno,
esa canción de cuna
donde descansa lo eterno,
porque la eternidad todo lo cura
con un Despertar Inescrutable, Eterno.

El Mal cumplió con su Muerte.
El Bien nació del Mal.
El Muerto nació por Fin a su Resurrección.
La Vida, la Luz, como el Ave Fénix,
resugió de sus oscuras Cenizas.

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