Necesitamos Sabiduría a raudales. Necesitamos escalar en nuestro Sentido Común

Ya pasó el “tiempo” de las luces de la “Razón”, que poca luz dio salvo la imposición de la demoledora razón que se guía y se fija tan sólo en los cánones ya establecidos y conocidos por todos. Por tanto lo que se escapa a los cánones y patrones no es razonable que entre en ningún lugar. Sólo la razón da lugar a las leyes, y éstas no tocan, escapan, e intentan disolver algo tan importante como es la Humanidad. Algo tan importante como son las Almas de esta Humanidad. Algo tan importante como es eso que somos en el fondo: éter, puro éter energético, pura Luz Cósmica dimensionada en esta dimensión. Esta Dimensión que es la que consideramos la auténtica en base a esa razón lógica que es la que nos ha conducido a pensar o a creer pensar-saber que si nos pellizcamos: existimos; que si nos damos un golpe y nos duele, entonces: existimos; que si algo nos duele: existimos; que si tenemos hambre: existimos; que si podemos matar al otr@ o lo otro, entonces: existimos; y, que, hasta incluso, cuando estamos ya convertidos en cadáveres: existimos como prueba de eso mismo: materia extinguible o reciclable que ha existido.

Sí, la razón, el poder de la razón siempre fue contundente, por lo menos sirve para eliminar creencias que no son palpables. La razón fue y sigue siendo el eje de este bajo mundo para muchas, muchísimas cosas, circunstancias, circunstancias palpables, hechos demostrables, y… lo demás, como está demostrado por la razón misma: si no es demostrable: no existe.

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Es tiempo de dar un puntapié a eso de la razón. Ya que la razón es tan dura y pura y diversa como lo intenten ser los agentes que intentan demostrarla, y no sólo eso, sino: Imponerla.

Razones hay tantas y tan variopintas como tantos y variopintos somos nosotros, cada uno con nuestra “razón” a cuestas… razón, que, por otra parte, exige de la “justificación”. Si logramos justificar algo, lo demostramos, entonces la razón será nuestra aliada y ahí ya nada podrá ser rebatido en contra, puesto que está demostrado y justificado.

Es tiempo de dar cuatro collejas bien dadas a esos que se basan en la más pura de las razones… porque… porque en esta Existencia: NADA, ABSOLUTAMENTE NADA ES RAZONABLE. Es más: ¿vamos a admitir que tenemos bases suficientemente lógicas, demostrables y justificables de que la Existencia misma no está basada en lo IRRAZONABLE, en lo NO JUSTIFICABLE, en lo NO PALPABLE, en lo NO DIMENSIONABLE, en lo NO MEDIBLE NI CUANTIFICABLE, en aquello que se nos ESCAPA?, porque, sí, señores, la EXISTENCIA en sí es incuestionable e inmedible. La Existencia escapa a todo sentido de la razón. La Existencia que nosotros consideramos como “real” se aposenta sobre lo no medible, sobre lo no-real, sobre lo no-palpable, sobre lo que desconocemos en su totalidad. De hecho, conocemos tan poco y en nuestra dimensión que cualquier teorema escapará en el momento en que se conozcan que son otras “leyes” y otras “circunstancias” las que gobiernan y moldean otro tipo de “realidades”.

Así es como hemos llamado utopías a algo que “consideramos” irrealizable, por no ser razonable, por no basarse en convicciones “coherentes” que hemos hilado aquí en esta dimensión como base-modelo de una sociedad que pretende alzarse a sí mismo como un mundo. Un mundo, por cierto, tanto o más quimérico que cualquier utopía. Un mundo tan quimérico que por pretender ser el colofón de la razón misma está explosionando otro tipo de factores-energía que, por razonable, ha tenido que dejar totalmente de lado.

De hecho son materias duras en las universidades, en las escuelas y en el modelo social eso que llamamos historia, geografía, matemáticas (demostrables), geometría (demostrable), ciencias (demostrables): física, química, medicina y naturaleza. Se deja, en cambio, de lado esa otra fase a la que llaman religión, pero no por ser eso: religión, porque al tratarse de algo que corresponde a la idiosincrasia de cada uno, pues no es palpable. Esto corresponde a algo que no podemos medir: llamémosle alma, espíritu, creencia, fe, dios, etcéteras.

Esta es la alerta: NINGÚN CONOCIMIENTO PUEDE IR AISLADO DEL RESTO.

Y la base no es que sea eso que ahora llamamos, tristemente, religiones, que además ya procuraron que fuesen en muchos casos fuentes de violencia, imposiciones y muerte. La base es precisamente eso que no alcanzamos a palpar ni por el forro. La base de la que debemos partir es desde la NO-VISIBLE ni demostrable, salvo que SÍ tenemos demostración más que suficiente: LA INTELIGENCIA, LA PERFECTA COORDINACIÓN DE TODA LA CREACIÓN Y LA PERFECTA CREACIÓN DE TODAS LAS CRIATURAS. ¿No es suficiente prueba ésta para que ya, definitivamente, empecemos a pensar desde ese otro ángulo distinto y que nos da miedo? ¿No es suficiente “saber” que estamos en un Planeta donde nada escapa a la Inteligencia Cósmica o Suprema Ley? Esa Ley de la que hablaban los antiguos profetas. Esa Ley que intentaron denominar mediocremente los primeros legisladores que intentaron fundamentar los cimientos de las primeras grandes sociedades. Esa Ley que luego han ido tergiversando, malogrando, equivocando, mal interpretando… claro: nos dejaron solos a nuestro “libre albedrío” y ¿en qué hemos terminado? Bueno esperemos que no sea esa la sentencia: “hemos terminado”.

La Sabiduría no es algo que les corresponda sólo a algunos o a unos pocos. En absoluto. Todos somos Seres Sabios. La Sabiduría se fundamenta en algo muy simple como es la Observación o Contemplación de todo lo que nos rodea. Cuando intuimos el qué y el porqué de las cosas, navegamos en esas pequeñas o grandes barcas del Conocimiento. Es entonces tan sencillo seguir el curso que podemos sentirnos maravillados de nuestros pequeños o grandes descubrimientos. Esta maravilla deriva en que hemos sido nosotros mismos los que hemos llegado al Conocimiento a través de la Observación.

La Sabiduría no tiene límites y a medida que avanza se vuelve cada vez más y más prudente, deja de dar a los demás collejas innecesarias, o más sutilmente: toques de atención. Por supuesto que no recurre a esos aborrecibles ataques de “Tú no sé qué…”, “Pues usted no sé qué cuántos…”, etc. etc., esto, desde luego no es sabiduría, y cualquier criatura, mínimamente inteligente es capaz de apreciar por sí misma todo lo que esos “exponentes” pretenden dar a explicarnos. Esto es la farfullería politiquera del manejo de la razón, convertida en sartenazos “del tú y del yo”. La Sabiduría, como digo, es sumamente prudente, y cada vez más y más, y hace uso de algo muy simple: EL RESPETO. El respeto al tratar de saber o de dar a conocer las cosas. El respeto.

La Sabiduría va acompañada de grandes dosis de Sentido Común, que no de razón en sí misma, porque como ya he dicho, eso de la razón es algo subjetivo y bastante rancio y tieso. Va acompañada de prudencia y respeto.

Pero, además hay algo que brilla cuando hablo de todo este universo que es la sabiduría para mí: la Sabiduría destila humildad, sencillez, destila respeto a grandes dosis. Enseña sin imponer, invita a que Conozcamos. La Sabiduría nos invita a recorrer los Caminos del Conocimiento.

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Desgraciadamente en eso que llamamos grandes “medios” que son los encargados de modelar, destruir, encauzar y encarcelar nuestras mentes para que nuestras Almas no brillen jamás en modo alguno, resulta que esos medios adolecen de eso que entiendo yo que es sentido común y que luego brilla por sí mismo como sabiduría; ya que esos medios van como esos jinetes en carreras locas donde se ponen trabas, se acusan, todos desean brillar por el mero hecho de brillar, todos desean ser los “más” jamás los menos, todos desean estar por encima y no por debajo; incluso hay algunos que rozan hasta la más mediocre e intolerante de las chulerías… simplemente porque están ahí: dando calzonazos a diestro y siniestro, no sólo ya ganándose su “pan”, sino que encima se creen que son los dioses-dictadores de su razón y que por ello eso les permite cierto grado o bastante grado de chulería cuando imponen su gran Criterio. ¡Ahgj!

Y lo cierto y lo más penoso es que encima existe mucha gente que se identifica con ellos. Y lo cierto es que mucha gente se identifica como siguiendo a líderes porque esos líderes son los que hablan a voz en grito con grandes dosis de “razón”. Pues sí.

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Me gustaría, deseo en este post llamaros a todos a vuestro propio Sentido Común. Dejemos ya de lado eso de los grados de “inteligencia”, porque, y de verdad, cada vez lo veo más discriminativo y discriminatorio. Dejemos eso del tonto y del mediocre. Dejemos eso del listo y del inteligente, porque esto jamás llevará a ningún lado sino al de la sinrazón del esperpento mismo.

La Madre Sabiduría nos habla de que Absolutamente Todos los Seres Humanos (excluyo aquí a los Animales, por hablar sólo de nuestra especie y porque esto precisaría volúmenes enteros aparte) poseemos la Gran Sabiduría. Absolutamente Todos. No hay nadie tonto, no hay nadie mediocre, no hay nadie torpe ni pazguato. En la medida en que Cada Ser es Único: Única es su Sabiduría. ¡Cuánta riqueza existe dentro de cada uno de nosotros! ¡Cuánta, eso si no la hemos congelado o la hemos arrinconado, o simplemente fusilado, CLARO!!!

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