La alpargata de la Abuela

–Niña, deja eso!! Niñaaaa!! Deja eso ya, niña!!!
–Vale, vale abuela, no estaba haciendo nada malo.
–Vale, Niña, déjate ya de chocheces de ésas y sal de esa jaula de pringáos!!!
–Pero abuela, ellos me quieren ayudar.
–¿Qué, qué… qué? Pero tú no ves que son tós unos pijos de los que ahora llamáis “estandárizaos”.
–Abuela, tienen estudios, conocimientos, hacen estadísticas….
–Estadi-Tícas, sí tú lo has dicho, esta- dis- Ticas, si no caes ellos te pican. Mira, mira Niña que son como esos mosquitos zumbones y molestos, que se te meten dentro, te zumban y te amodorran hasta que consiguen chuparte la sangre  y los sesos…
–Pero Abuela, ellos saben mucho, me ayudan, me dan consejos, me dicen que si voy por donde ellos me dicen, todo va a ir bien.
–Bien, Niña, haz lo que quieras, pero antes, te voy a decir: como te vea que vas a ir de nuevo pa’llá, te voy a arrear un alpargatazo entre oreja y oreja que todo el mal se te va a curar por lo llano.
   —Mañana te vas a venir conmigo al Campo, y allí, no sé si entre velica y santo, o si entre alcachofas, tomates, rocío de la mañana, infusión de manzanilla, baños de sal marina o mediodías al Sol, te vas a poner como yo quiero, y no como dicen ellos que te van a dejar. Mira Niña, yo a ésos esmirriados me los miro, me van de oreja a oreja, luego se me cuelan por entre medio la frente, me acaban resbalando por la nariz y de ahí que acaban en mi puño y a tomar por saco…!!! O sea que déjate de chorreces, memeces y cosas que a mi cuerpo ni se me apetecen, porque están más cerca de la morgue que de la Luz y del Pan que yo misma horneo cada mañana. De ése te vas a arrear cada tarugo que  ni te cuento, eso sí, con aceitica d’oliva y una miajilla de sal, pero de la buena, ¿eh? No d’esa refiná. Te voy a untar cada mendrugo con ajo que te vas a salir de ti misma… claro, habrá que soportar algún tiempo esos efluvios, ya m’entiendes… Mira, Niña, voy a ser clara: ésos no son claros del tó, te van a dejar algo más que triste, te van a descolocar, te van a dejar más triturada que  una albóndiga, luego te van a apuntar en sus listas y van a ver ellos, tan “bonicos” cómo les va en sus es- ta- dís- tícas. Eah! Vámonos que aquí no nacemos NÁ!!!!

Una respuesta a “La alpargata de la Abuela

  1. Que la Luz de la Divina Protección nos acompañe… No sé, hoy se me ha colado una o varias Abuelas dentro, y me han dicho, que como un mosquito os pique y cuente esto.
    Un Abrazo de los Grandes-Arcoiris!!! ALEGRÍA!!! Riven ALEGRÍA, sólo necesitas ALEGRÍA!!!

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