La dura piel tejida en el cerebro humano ha creado una capa realmente resistente

Soy totalmente consciente de que, en realidad, la latencia de cambio que vamos a vivir y a sentir  en los tiempos venideros se encuentra, ahora, muy dormida en grandes sectores de nuestra humanidad.

Los tiempos planetarios vuelven a re-situarse para comenzar un nuevo ciclo. Muchos han despertado ya,… muchos otros todavía lo están haciendo, pero existe una gran mayoría dormida, anestesiada en este “mundo” y sus formas. Hasta incluso otros muchos, llevados por el autoengaño y el engaño inculcado de las religiones, creen a pies juntillas que este mundo va a terminar con una gran extinción apocalíptica y que vamos a ver a un nuevo mesías y antes, a su oponente, el anticristo, para unos y para otros lo mismo o similar con otro nombre, pero que, a modo de cuento o novela teatrada, va a tomar las riendas de este mundo hasta que las semillas, finalmente, sean seleccionadas y las malas hierbas apartadas, dando lugar al gran juicio final. Esto es el catecismo del miedo mismo y de la ignorancia empedernida que sume a la humanidad en un pozo de oscurantismo y obcecacción que ha creado una dura capa, como una piel de rinoceronce, en el cerebro humano, impidendo que nuevos conceptos o concepciones o que se abran las nuevas oportunidades para, realmente, entrar en otra conciencia totalmente despiertos o conscientes.

Cierto que como especie, los humanos han o hemos dado un salto muy fuerte en los últimos 300 años. Algo pasó para que las proto-ciudades o ciudades-reino o ciudades-fortaleza se reabriesen a modelos antiguos, antiquísimos como pueden ser los modelos de ciudades incas, mayas, egipcias o sumerias: ciudades grandes, que comenzaban a estructurarse para albergar no sólo a miles, sino a millones de personas. Este paso definitivo ocurrió con la primera Revolución industrial. Este factor determinante fue el que dio el portazo definitivo a la casi extinción de una humanidad que se congregaba o en pequeñas aldeas o dispersa, pero dependiendo de quien le daba alimento: la Tierra. El detonante de la revolución, asimismo se fue configurando y autoconfigurando para, precisamente, erradicar a este tipo de población humana, convirtiéndola en siervos y esclavos de algo más rápido y apetitoso: el consumismo con poco sacrificio.

Consiguieron amansedumbrar a millones de personas, envolviéndoles en un mundo artificial y articulado como un engranaje que ha atrapado, por completo, a la humanidad entera. Todo se estructuró de tal forma desde entonces, desaparecieron unos personajes potenciales dueños de las tierras, los reyes, los papas, las órdenes religiosas, y las raíces secundarias de esas primeras lacras. Estas raíces secundarias y lacras de poder degeneraron luego en los poderes de los gobiernos-estado y en sus serviles servidores, que, a su vez, adquirieron los nuevos poderes y títulos honoríficos que luego trucaron en legalidades de propiedad ratificada por los poderes más altos (las leyes).

Atrapados en esta vorágine, ahora en pleno siglo XXI, lo que es el campesinado, en sí mismo, no existe, salvo en aquellos lugares de nuestro planeta a los que todavía no ha devorado la globalización; existen los símiles o los proto-campesinos que a su vez han degenerado en meras herramientas y esclavos de la sociedad industrial y sus imposiciones, así como sus lavados “cerebrales” en cuanto al cambio de costumbres radicales para la explotación total de la madre tierra, a través del uso de pesticidas, abonos químicos, potentes máquinas  que la abren en canal y no respetan ninguna criatura viviente, el uso de semillas tratadas, y ahora la abogación total para el uso y sembrado de semillas transgénicas, amparándose en que no es suficiente lo de hasta ahora y que la humanidad (la que hasta ahora ha vivido “bien” cómoda) va a pasar hambre y  hay que recurrir a tales artimañas para salvar a la especie humano-social y su tejido consolidado (a los demás que les sople el viento, y sino no haber nacido, ya que encima son usados con todo descaro por las oenegés y las orregés tintilando la campanilla del último reducto de la vergüenza humana: la compasión).

Es así como en pocos puñados de años y habiendo pasado las guerras más que sangrientas que se puedan pensar para el dominio de unos sobre otros… hemos llegado hasta aquí. Y sí, tengo que regonocer que está tan perfectamente urdida esa red que va a costar que el cerebro de los actuales humanos lleguen a pensar y sentir de modo distinto.

Una amiga me enseñaba el otro día el “pack” de alimentación que le había dado Cáritas: allí en el mármol había una selección como en una feria de una serie de productos “de marca”, que procedían de las grandes multinacionales y de todas aquellas que están torciendo y retorciendo las vidas actuales, creyendo, además, que todo eso es de lo más natural y que eso son “alimentos”. Y sí, es cierto, es lo único que muchos tendrán para llevarse al estómago y encima agradeciendo que no estén muriendo de hambre ya que muchos han perdido los “hogares” de muchos años, los “trabajos” serviles de muchos años, y todos están en la cola de la asistencia social, cuando no de los comedores sociales. Tocando este punto y hablando con ella me di cuenta de que, por mucho que la humanidad esté intentando “abrirse”, lo habitual, lo común en un noventa o noventa y ocho por ciento son las personas totalmente aferradas a un modelo de “vida” social que los ha atrapado como una mosca en una tela de araña: hay que seguir, como sea y hasta donde sea (porque a lo mejor esto se arregla) y, sobre todo, hay que seguir con el modelo que les han enseñado, y  no conocen otra cosa… otra cosa les es extraña, ajena y sumida en un “pasado” lejano olvidado, como si cincuenta años hubiesen sido millones y hasta los neandertales, la edad de hielo y los diluvios-inundaciones no hubiesen existido nunca. Es más, difícil tratar de que entiendan que hay corporaciones “religiosas” que practican un engaño infantil oxidado y que dios está ahí bajo las sotanas de los curas y los practicantes, esto se puede traspolar a otro tipo de creencias y religiones, a cual de ellas han llevado y llegado hasta el máximo de los absurdos en su misión conquistadora de erradicación de los pecados y control de la humanidad.

Más tarde tomaron suplencia de esos rectores de las mentes-comportamiento humanas otros sectores más laicos: los políticos con sus policías y los estados con sus ejércitos, fue a partir de entonces cuando ya se permitió más “libertad religiosa”, al tomar el control otro tipo de manejadores.

Atravesar pues esa dura capa cerebro-piel rinoceronte para que entre la auténtica Luz va a ser una labor dura, ardua, de años (quizás no tantos) pero así va a ser. Enseñar a los demás que ellos son seres libres de esos estamentos aracnoideos y esclavistas; enseñar a los demás, que, además, son simples conejillos de indias para sus experimentos y usos requeridos en cada momento, va a costar. Viven sumidos en el sueño amargo de una sociedad de “bienestar” que parece que, además, les ha engañado. Los políticos les han engañado, los bancos les han engañado y estafado, el marido le ha engañado, la mujer le ha engañado, los hijos los han engañado, los amigos les han traicionado y… no existe ninguna esperanza… porque esa “esperanza” está en un no Se Sabe, o en un triste “dios” de alacena de tienda religionaria, sea el hábito o el uso que sea. Encima les han vendido la tan manida  historia del karma que hemos de pagar todos por el primer pecado de la eva, y cuando no el karma re-convertidor de muchas vidas experimentales donde en la primera nos podemos permitir el lujo de asesinar, para pagar la culpa en una vida siguiente: esto es tan ridículo como ridículo es todo el anterior montaje.

Pero, y reconociéndolo con todo mi sentir, así es y va a costar Enseñar, Transmitir, Corresponder y hacer, sobre todo, Entender. Esto sólo lo podemoso hacer quienes ya estamos fuera del círculo vicioso y con nuestros actos. No sirve decir que todo está dentro y que todo dentro se nos va a quedar como en una bonita novela de cuento, ya que tod@s somos co-partícipes y co-creadores de todo y de todos y de los nuevos Caminos que ha de emprender la Humanidad entera, para que sea esta Humanidad entera la que brille en Luz propia y en esos nuevos “mundos” de Luz y Armonía. En esos nuevos “mundos” la tecnología actual será olvidada porque será algo totalmente arcaico; tienen que ponerse en funcionamiento nuevas fuentes, fuentes que además serán de todos. No existirá el intercambio material porque todo será de todos a la vez que todos configuraremos a todos nuestros semejantes colaborando, no como un trabajo-castigo o esclavista sino como las aportaciones comunes entre todos. Esos nuevos Mundos de Luz donde ya no existirán estos tristes gobernantes-matarifes y legisladores de fronteras, leyes y diferencias de todo tipo, sino que existirán unos patrones de sabiduría comunes que además estarán, en muchos casos, a cargo de auténticos sabios, no de dirigentes, sino de Sabios muy nivelados con la auténtica Ley del Cosmos y por lo tanto nada en estos nuevos mundos de luz emanará lo que aquí existe ahora como la pobreza, el crimen, el poder y las lacras que son infinitas de numerar pero que todos ya conocemos.

Un abrazo

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