¿Somos como las “ratas”?

Está muy extendido el concepto y “entendimiento” de que el ser humano es muy similar a esos “malditos” roedores* en cuanto a adaptación. Quizás todo esto sea más que cierto, sobre todo en nuestra especie. Pero esto no es indicativo, en absoluto, de que, realmente, los humanos, o cualquier otra especie, se adapte a cualquier medio. Es más, diría, con rotundidad, que no, que no nos podemos ni nosotros, ni cualquier otra especie, adaptar a medios impuestos, sobre todo si éstos son artificiales. De hecho, las ciudades actuales en unos tiempos no muy lejanos cambiarán su fisonomía, porque el ser humano no está hecho para ese medio totalmente agresivo donde la in-comunicación, la ignorancia de los demás y de la Naturaleza está al orden de cada segundo secuenciado de nuestra existencia. No estamos hechos para ello, y, sin embargo, se nos ha programado para ello.

El revulsivo ha sido una cantidad de “literatura”, escritos, filosofías, encauzadores de “energías y pensamientos”, doctrinas, psicólogos, psiquiatras, cárceles, leyes, dogmas,… todo ello para seguir encajonados donde estamos una gran mayoría, en una prisión de la que va a costar salir porque así la han estructurado, legalizado y paradigmatizado como “ley de vida” para los seres que van naciendo a este “mundo”.

Traigo toda esta retahíla a colación por una noticia que he leído “Localizan en Rusia una secta de 70 personas que vive bajo tierra hace más de 10 años”:

http://www.abc.es/20120809/internacional/abci-secta-bajo-tierra-rusia-201208090808.html

La noticia está ahí, que cada cual saque sus conclusiones, porque lo triste es que para esta humanidad tengan que haber sectas, líderes (de toda raigambre y peladumbre), oscurantismo y ahora también el ocultismo de forma real de hacer que seres vivan permanentemente bajo tierra porque no quieren contacto con el exterior. Vivir en otros “mundos”, construir cosas “aparte”, apartar a la gente porque no se sabe o no se quiere “cambiar” este paradigma mundanal.

Los hilos de este retazo de tela son innumerables e infinitos… igual que me deja pensando, me gustaría que vosotros también pensáseis en todo lo “erróneo”, en todo lo que no nos es natural, en todo lo que se nos ha impuesto y por derivación se ha desviado o podrido.

La noticia está ahí… Eso no nos dignifica, en absoluto. Esto no dignifica nuestra “sociedad”, nuestro “mundo”. Esto no nos libera ni mucho menos. Al contrario, todo esto nos debe llevar hacia otros pensamientos hacia otros Horizontes, hacia el Horizonte de una Humanidad Unida.

Si quieres vivir bajo tierra, vive. Si quieres vivir sobre las aguas del Mar, vive. Si quieres vivir en el Espacio, vive. Si quieres vivir en el vientre de una gruta o Roca, vive. Si quieres vivir en una cabaña, hazlo. Si quieres vivir bajo las estrellas, hazlo. Si quieres construir tu vivienda de forma no agresiva y compartir de forma transparente, Hazlo. Todos deberíamos hacer aquello que, realmente, sentimos que hemos venido a vivir a esta Dimensión. Se puede conseguir un nuevo paradigma donde todos y cada un@ de nosotr@s viva aquello que tiene que vivir y que siente que es lo que ha venido a vivir.

Para ello se tendrán que desestructuar los actuales “sistemas” de control y conseguir un Planeta unitario, no un planeta globalizado, sino una Humanidad Unida entre sí, salvaguardando y respetando a absolutamente todos sus individuos, es decir, a todos. No es una utopía. Mientras estemos bajo el telón de la falsedad de los sistemas, siempre se tenderá a salir de ellos, o a las buenas o a las malas. No todos están preparados para saber que aquello que les oprime debe ser, precisamente, aquello que les está haciendo responder de forma equivocada, y como consecuencia volviendo a retro-traer al sistema mismo.

(*) Mejor no tener que vértelas con ellos, con los lindos roedores, tozudos, tenaces, capaces de aguantar lo que sea por conservar su “sitio conquistado”; en cuyo caso es mejor disponer y tener a mano “trampas” donde cazarlos sin hacerles daño y devolverlas a “su medio”, a su medio olvidado, ya que ellos, como nosotros, se han acostumbrado a la buena “vida” y ya no les gusta eso de coger semillas, frutos, y cavar sus viviendas bajo tierra. En fin, que sí, que diría que sí, realmente somos muy similares esos malditos roedores y nosotros, los humanos.

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