Sobre Apolonio

Esto es “Historia”, y, sin embargo,… no se cuenta en las “escuelas”.

Apolonio dejó más registros físicos que no Jesús de Nazaret. Su historia está documentada. Filostrato redactó su biografía, encargada por la emperatriz siria Julia Domna, esposa de Septimio.

Un poco más sobre Apolonio, pero siempre será necesario documentarse, porque documentarse sobre esos antecesores es buscar en nuestra “memoria” perdida lo que otros se han ocupado de borrar  hasta nuestros días.

 

Paraiso Secreto

*****

Nace en el año 17 de la Era cristiana. En el año 66 es expulsado de Roma. Viaja a la India y luego vuelve a Grecia. Manifiesta entonces unos poderes supernormales, especialmente en el año 96, cuando ve a distancia el asesinato del emperador Domiciano. Finalmente desaparece sin que puedan encontrarse testigos de su muerte ni su tunaba. Tiene entonces entre ochenta y cien años. Parece haber viajado más lejos aún de la India, a uno de esos países no situados en el mapa, de los cuales hemos hablado en el capítulo anterior. Así se citan sus palabras después de estos viajes:

He visto hombres que viven en la Tierra y, sin embargo, no son de la Tierra, defendidos por todas partes y no obstante sin defensa alguna y con todo no poseyendo nada más que lo que poseemos todos.

La ciudad que visitó se llamaba Iarchas, un nombre que, evidentemente, no es indio. Por lo demás, no existe rastro alguno de ella. Las descripciones que él da guardan más semejanza con la ciencia que con el misticismo. En particular, habría visto un modelo de sistema solar, construido por seres superiores a la Humanidad y que se desplazaba sin ninguna clase de soporte bajo la cúpula, construida de zafiro, de un templo. Habría visto también cuatro «ruedas vivientes», dispositivos procedentes de otros lugares y que transportaba mensajes de los dioses. Estos dioses habrían sido seres no humanos, superinteligentes y que se habrían retirado de la Tierra después de haber puesto en marcha la civilización humana. En resumen, extraterrestres. A su regreso a Grecia, Apolonio parece haberse interesado particularmente por las reliquias de las civilizaciones avanzadas que se encontraban aún en su época. Visitó también Creta y luego Sicilia. Después, parece que pasó el resto de su vida en Egipto, y tal vez más allá de Egipto, en un país que sus biógrafos han llamado Etiopía, pero que nada tiene que ver con la Etiopía actual, Según él, ese país había estado habitado por hindúes budistas. No se han encontrado huellas de tal colonización hindú en las fuentes del Nilo.

Durante toda su vida realizó milagros y manifestó lo que nosotros llamamos poderes parapsíquicos: levitación, lectura del pensamiento, clarividencia y visión del futuro. Asimismo curó enfermos y locos. Estando en Alejandría, por ejemplo, describió el incendio de un templo de Roma, lo que fue confirmado cuando llegaron las noticias. Se le atribuye el poder de obtener fuego del éter. Se trata obviamente de un fenómeno análogo al «fuego secreto» de los alquimistas y a lo que los judíos llamaban la «¿Gloria del Señor». Aún sabemos pocas cosas a este respecto. En términos modernos, parece tratarse de un fenómeno intermedio entre la energía química y la energía nuclear. La hipótesis es necesariamente vaga, a falta de pruebas. Se negó también a subir a bordo de un barco diciendo qué éste naufragaría, lo cual ocurrió. Acusado de brujería, se hizo invisible ante el tribunal y luego abandonó el Palacio de Justicia.

Por su parte, consideraba todos estos fenómenos como algo totalmente secundario y completamente natural. Por lo demás, explicaba que los volcanes y las mareas son fenómenos perfectamente naturales que el hombre algún día explicaría. Empleaba la mayor parte de su tiempo enseñando y respondiendo a preguntas. Físicamente, habría parecido más bien un indio que un griego. Existen dos retratos de él, así como un busto. También hay algunas medallas. Todas esas representaciones le muestran con una larga barba y largos cabellos. Los discípulos tenían también el aspecto «hippy», para emplear un término moderno. No se sabe de qué vivía, puesto que rechazaba los regalos. Constantemente aludía al «conocimiento procedente de los Dioses», y a «la energía demoníaca». Pero, para él, los dioses y los demonios eran seres perfectamente reales, aunque no humanos. Los hombres poseían, según él, todos los poderes de los dioses y de los demonios, pero generalmente no sabían utilizarlos. Escribió muchas cartas, la mayor parte de las veces en clave, de las que han quedado algunas. Noventa y cinco de ellas son citadas en la mayor parte de las ediciones de Apolonio. Hay una que es particularmente interesante, la carta número 17, de la que damos aquí un extracto:

Los persas llaman a aquellos que poseen la facultad divina los Magos. Un Mago, por consiguiente, es un representante de los Dioses, o que posee en sí mismo la facultad, divina.

También escribió libros, pero ninguno ha llegado hasta nosotros más que en forma de fragmentos. Entre estos escritos había El Libro de los Sacrificios que aconsejaba no ofrecer a los dioses ningún sacrificio, pues el uso de la razón era el único sacrificio digno de ellos (se comprende que Apolonio gustara a Voltaire); El Libro de la Adivinación, en cuatro volúmenes, basado en lo que Apolonio había aprendido en la India. Los contemporáneos de Apolonio escribieron que nada tenía que ver con la astrología. Desgraciadamente, no se ha conservado ninguno de esos cuatro volúmenes. Se cita también una vida de Pitágoras, un testamento filosófico y un himno a la memoria. Hay que reconocer que todo esto no justifica la reputación fantástica del personaje. Si ha sobrevivido es porque fue constantemente un hacedor de milagros. Es en su calidad de taumaturgo como su único biógrafo que ha llegado hasta nosotros, Flavio Filostrato ( 170 al 245 de la Era cristiana), nos lo presenta. Esta biografía (“Vida de Apolonio de Tiana”) ha sido muy criticada y su autor ha sido considerado más bien como un novelista que como un biógrafo en el sentido corriente. Por desgracia, no poseemos ninguna biografía mejor. Un discípulo de Apolonio, Damis, tomó notas en una libreta de apuntes que no ha sido conservada. Tal vez se encuentre algún día, como se han encontrado los manuscritos del mar Muerto. G. R. S. Mead lo espera así. Filostrato, casi dos siglos después de los acontecimientos, reconstruye lo que Damis dijo de tercera o cuarta mano. Se acusa a Filostrato el haber añadido milagros por su cuenta. En todo caso, está claro que no restó ninguno, al contrario. Lo que parece cierto es que, como escribe muy justamente Mead, Apolonio fue a la India con un objetivo bien definido y regresó con una misión.

¿A la India, o más allá de la India? No podemos responder a esta pregunta en el estado actual de nuestros conocimientos. Filostrato ignoraba todo lo referente a la geografía de la India, y dice, de vez en cuando, que Apolonio fue más allá de la India, «al fin del mundo». ¿Imagen retórica? No lo sabemos. Lo que afirma es que el centro de conocimientos, la central de energía que Apolonio visitó en la India, era única en el mundo de su época. El propio Apolonio escribió:

Me acuerdo a menudo de mis Maestros, y viajo a través del mundo enseñando lo que aprendí.

El punto esencial de esta enseñanza es que no hay que tener miedo de la muerte. No vale la pena.

La enseñanza de Ápolonio insiste también en el hecho de que hay que ser sano de mente, y entonces la salud del cuerpo vendrá de un modo, natural. Eso es lo que ha redescubierto la moderna medicina psicosomática. Como todos los personajes fuera de serie, Ápolonio plantea problemas difíciles de resolver. ¿Puede situarse en un mapa el centro que visitó? ¿Cómo los Superiores desconocidos de ese centro conocieron la existencia en Grecia de un joven tan excepcional? ¿Cómo lo convocaron? ¿Cuál era la misión que le encargaron en Europa? Otros tantos problemas.

Por rara casualidad, Andreas Faber-Kaiser en su libro “Jesús vivió y murió en Cachemira”, plantea un viaje de Jesús durante su juventud, hacia la India, Cachemira, Tibet, y una zona indeterminada, para luego regresar con una misión específica.

Fuente: http://www.cristalencantado.com.ar/Apolonio-de-Tiana

*****

Cuando Apolonio de Tiana fue presentado al rey de los Sabios, cuyo nombre era Iarchas o Hiarchas (el Santo Maestro), quedó sorprendido que el contenido de la carta que se disponía a entregarle era ya conocido por él. Asimismo, conocía su entorno familiar y todos los incidentes de su largo viaje desde Capadocia.
Apolonio permaneció varios meses en la región transhimaláyica. Durante su estancia, el filósofo y Damis pudieron admirar cosas increíbles, tales como pozos que proyectaban los rayos de una brillante luz azulada. Pantarbes, o piedras fosforescentes, irradiaban una tal claridad, que la noche se trocaba en día. Lámparas similares, consideradas como milagrosas, fueron vistas en el Tíbet por el padre Huc en el siglo XIX.
Según Damis los habitantes de la ciudad sabían utilizar la luz solar. Los Hombres Sabios podían utilizar la gravitación para elevarse en el aire, hasta una altura de tres pies, y podían incluso planear. Apolunio observó una ceremonia en el curso de la cual los Sabios golpearon el suelo con sus bastones y fueron aerotransportados. Fenómenos paralelos fueron verificados en el Tíbet por la sabia exploradora Madame David-Neel en el siglo XX, lo cual da validez al relato de Filostrato.
Las realizaciones científicas e intelectuales de los habitantes de esta ciudad perdida impresionaron tan fuertemente a Apolonio, que se limitó a asentir con la cabeza cuando el rey Hiarchas le dijo: “Has venido a casa de los hombres que saben todas las cosas”.
Damis observa que sus anfitriones “vivían a la vez en la Tierra y fuera de ella”. Esta enigmática observación, ¿significa que los Sabios eran capaces de vivir en dos mundos, el físico y el espiritual, o que poseían los medios de comunicarse con planetas distantes? En lo referente a su sistema social, parece ser que era comunitario, ya que, según palabras de Apolonio, “no poseían nada, y, sin embargo, tenían toda la riqueza del mundo”. En cuanto a su ideología, el rey Hiarchas profesaba una filosofía cósmica según la cual “el Universo es una cosa viva”.
Cuando llegó el tiempo de la separación, Apolonio dijo a los Sabios de las montañas: “Vine a vosotros por caminos de tierra, y me habéis abierto no solo el camino del mar, sino también por vuestra sabiduría, el de los cielos. Todo lo que me habéis enseñado lo llevaré a los griegos, y, si no he bebido en vano la Copa de Tántalo, permaneceré unido a vosotros como si estuvierais presente” ¿No hay aquí una referencia bastante clara a un método de comunicación telepática?
Los Maestros Espirituales del mundo encargaron a Apolonio una misión. Ante todo debía esconder ciertos talismanes o imanes en lugares que, en una época futura, adquirirían un significado histórico ¿Se trataba de fragmentos de la milagrosa Chintamiani de la Torre de Shambala? Seguidamente, el filósofo debería arremeter contra la tiranía de Roma y humanizar un régimen fundado en la esclavitud.

Hay quién dice que Apolonio vio las famosas Stanzas de Dzyan durante su periplo por Asia.

Fuente: http://cronicasubterranea.blogspot.com.es/2008/06/apolonio-de-tiana-y-la-ciudad-de-los.html

*****

Esto es “Historia” y se pueden encontrar los escritos. Hay, pues, más datos sobre Apolonio que sobre Jesús de Nazaret, y sin embargo contemporáneos. Fue la gran Época de los Magos.

¿Qué sucedió para que se diese esta sincronía? ¿Debía ser que aquella época, no tan lejana, debía marcar con una incidencia clara una especie de Luz que marcase para “siempre” o para un rastro futuro al resto de la Humanidad?

Si no hubiese sido Jesús, habría sido Apolonio o Simón el Mago…. Algo debió de cambiar: las circunstancias y sincronías tuvieron que funcionar. Al igual que ahora todo lo que se está dando en sincronías y enlaces está mandando “forzosamente” a un nuevo Cambio de nuestra Humanidad…. No hay dirigentes no hay cabezas, no hay brújulas: sólo un Norte  muy claro hacia el que vamos todos, querámoslo o no, porque nuestro manto Cosmológico está madurando a sus Criaturas: nada se detiene, absolutamente Nada. Nadie puede detenerlo, mucho menos cuatro “humanos” que se creen con el “poder” en las manos. Esto sí es totalmente falso porque falsos son sus paradigmas y sus obligaciones sobre las creencias y sus imposiciones, pero lo que es más grave: LA OCULTACIÓN DE UNA PARTE DE LA “VERDAD” QUE SÍ SE CONOCE y no se da en las “escuelas”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s