El egoísmo, signo de una profunda inmadurez…

El egoísmo, signo de una profunda inmadurez humana.

Nos han educado en el egoísmo. La cultura del egoísmo se ha cernido durante cientos, quizás miles de años sobre la sombra humana. Pero, sobre todo, ahora, ahora el tejido es totalmente el del egoísmo.

Sí, lo lograron, lograron meter a todos (o casi) en una misma armadura, patrón o molde: el egoísmo. Sí, el egoísmo vestido de “personalidad”, vestido de “razonamiento”.

La especie humana empezará a demostrar su madurez una vez deje de lado ese terrible egoísmo que se manifiesta en todos los aspectos de la breve vida de un ser humano.

Pensamiento: “Hay que ayudar, pero sin dejarse arrastrar por los problemas del otro”. Este pensamiento y sentimiento son totalmente egoístas, pero vestidos de un raciocinio que parece que te da con las puertas en las narices. Nadie absolutamente comprometido con su sentido universal se deja o va a ser arrastrado en ningún sentido por los sentimientos o problemas de aquel a quien supuestamente echa una mano o ayuda.

¿Nos involucramos? Sí, claro, si somos empáticos nos involucramos. ¿Y hasta qué punto podemos entrar o invadir o echar un cable en la vida ajena? La respuesta está en cada uno, pero sí existen unas directrices claras si sabemos conectar con ellas. Ayudamos (fea palabra que habrá de ser cambiada al modificar nuestra actitud) a los demás, pero también nos ayudamos a nosotros: al involucrarnos nos expandimos, enseñamos, comunicamos, empatizamos con los demás: nos abrimos sin temor a ser invadidos, porque ese “temor” forma parte del egoísmo más primitivo que nos han enseñado: el miedo a ser invadidos.

Tal es el proceder del ser humano actual: si las cosas van mal se sacrifica a lo que no puede ser alimentado, se abandona, se deja, se gira la cara para no darse por aludido, no se hace nada, pero ¡ah!, jamás pondrá un centavo de su bolsillo o arriesgará sus alimentos o sus “seguridades” en pro de los demás… ya sea a otros seres humanos o animales.  Es preferible ese terrible “raciocinio” bajo el cual se ha dicho que además somos de proceder inteligente, para obviar todas las situaciones que nos rodean.

El actuar, pensar, vivir y sentir en cualquier forma o modo o medio ese egoísmo que sólo es fruto del Miedo es el principal y primer síndrome y síntoma de una inmadurez de nuestra especie.

Todavía estoy aprendiendo a ver y a sentir ese egoísmo ajeno vestido de millones de formas… sí me costó, pero aquí estoy: aprendiendo a ver ese terrible egoísmo en todos sus matices en muchísimos seres humanos. A mis y tantos años tengo que admitir que hoy confío menos que ayer en los seres humanos y que, desgraciadamente, la balanza apuesta por manifestaciones de este tipo. Sí, tengo menos confianza en algunos a los que he tenido que dejar en su sitio o eslabón, pero es mayor la confianza que tengo en otros muchísimos a quienes no conozco y que sé que están ahí, esperando a que se rompa todo ese caparazón para dejarse ver tal cuales son, sin miedos, sin egoísmos, sin caretas sin desesperanzas…. Esos seres humanos cuyas manos tendidas están abiertas.

Sí, esta terrible globalización enseñó a millones de seres humanos que hay que poner rejas en las ventanas, puertas blindadas, llevar guardaespaldas, no fiarse de nadie, no abrir la puerta, no decir la verdad, no ayudar, no dar, no sentir… en favor de otra terrible balanza: seguimiento y cumplimiento de unas leyes impuestas por unos verdugos que nombraron estados y países a determinadas zonas de nuestro Planeta. Ahora todo es invasión, hasta del espacio aéreo…. porque todo tiene propiedad: toda esa propiedad egoísta y siniestra que acabará con todos esos terribles seres oscuros que han creado, porque  no son ni luz ni sombra: son entidades biológicas acopladas a unos tiempos, que, sin pena ni gloria dejarán de existir… y de nuevo… de nuevo tengo la terrible confianza de que habrán de dejar paso a esos otros seres totalmente luminosos que sin espasmos, sin caretas, sin dramatismos, sin egoísmos, sabrán erigir una nueva especie: la especie humana cósmica y su Legado no sólo aquí en nuestro Planeta sino más allá de los confines de donde ahora ni alcanzamos imaginar….

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2 Respuestas a “El egoísmo, signo de una profunda inmadurez…

  1. Me gustan tus apreciaciones Acuarius, me recuerdan mucho a mi misma diciéndome lo mismo en mi silencio. Gracias

    • Gracias Danangeluz por tu comentario, eres bienvenida y ojalá también puedas divertirte con algunas apreciaciones porque muchas veces nos falta el rayo de luz que nos hace apreciar otras vertientes.
      El dramatismo es muy común en nuestra vida. Me gustaría que empezásemos todos a ver y a sentir y a dar desde otros ángulos. Hay tantos puntos de mira como infinitos podemos llegar a ser nosotros en número. Pero una cosa es evidente: nos han enseñado una serie de pautas y esas pautas son muy duras y han creado unos paradigmas bajo los que nos movemos muy estrictamente y nos han intentado limitar total y absolutamente.
      Un abrazo

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