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Ceguera Existencial

Este post es de EVOLET, Gracias Evolet, lo transcribo porque aunque no sepas el origen de donde procede “Ceguera Existencial” (que creo que sí), nace de Ti Misma, por eso deseo que muchos no pasen de largo cual si fuese un comentario, ya que lo que es de Tod@s, a Tod@s  nos ha de servir: ser fiel siervo en el Camino del Amor Cierto, que cada día es más claro entre Tod@s: vivamos lo que vivamos, sintamos lo que sintamos, un día mejor, otro peor… pero lo Mejor es que Vamos Tod@s de la Mano-de-la-Emoción-del-Corazón en un mismo Camino. Hoy quizás me detuve, pero mañana, te prometo, voy a estar a Tu Lado. Gracias Evolet porque Compartir es Fluir en la Vida del Corazón, y lo inmenso del Corazón es que ni siquiera tiene Alas porque es tan infinito como Cierto, puede estar en mil y un millón de lugares, de circunstancias y de Corazones a la Vez, y a la vez seguir latiendo como Uno, como lo que es: un pequeño motor infinito que se recarga no sólo de sangre y de oxígeno, sino de Amor y nos bombea cada día dándonos su aliento para que podamos, pasito tras pasito llegar hasta el precipicio, donde ya sin paracaídas, Lanzarnos al Vacío….

 

Muchos pasan por la vida cumpliendo normas, formalismos, y obedeciendo sin cuestionar a todo lo que emana de un estado de cosas llamado “sistema”.

Otros terminan sus días en el mundo del crimen sin indagar si la experiencia ha sido o no válida.

Otros, asimismo, sucumben en la sintonía del remordimiento, de la amargura, de la pérdida o del odio.

El nivel evolutivo de cada espíritu reencarnado, añadido a la síntesis de su actual libre-albedrío, determinan el nivel de su sintonía interdimensional, o sea, la armonía o la desarmonía establecida entre las percepciones sensoriales relacionadas con la dimensión física, y las percepciones supra-sensoriales asociadas a su naturaleza espiritual.

El apego excesivo a valores materialistas hace débil o inexistente el flujo energético que nos liga a la trascendencia y densa la energía que nos conecta a la realidad física.
Mientras que el desapego consciente a los excesos de la materialidad intensifica el flujo trascendental y genera una sutil energía que nos liga a la realidad espiritual.

El equilibrio de estos potenciales, que representa la aceptación de ambos como energías inherentes a la naturaleza humana, es el camino que lleva al individuo inteligente a conocerse mejor y a comprender los significados de la vida.

Los procesos obsesivos, generadores de patologías en el organismo físico, son resultantes del desequilibrio energético que desvincula al individuo de la relación con su interdimensionalidad.

No obstante, nunca es tarde para que despertemos de la inercia de nuestras energías interiores y visualicemos lo que es necesario para activar el proceso de interconexión.
Muchos individuos, perdidos en el laberinto de la inconsciencia, no se dan cuenta de que la salida está en la luz de su propia conciencia.

Deambulan por los tortuosos caminos de la existencia sin encontrar el lenitivo para los dolores del alma. Acaban enfermos, desesperanzados y enquistados en la sintonía del sufrimiento.

Otros, despiertos, perciben los orígenes de sus fracasos y activan la energía interior responsable por el ajuste de su sintonía interdimensional.

En la vida nada ocurre por casualidad y todo tiene una razón de suceder.

Somos la consecuencia viva de aquello que hemos hecho o dejado de hacer en favor del bien.

La energía que generamos es la que destruye o construye realidades que son compatibles con nuestro momento vital.

Somos agentes pasivos o activos de nuestro propio destino, cuya realidad, repleta de caminos sombríos o iluminados, depende del sentido de orientación interdimensional determinado durante las sucesivas vivencias.

El proceso que mueve los acontecimientos de la vida inteligente no cesa de fluir.

Es el individuo quien, con sus fijaciones psíquico-espirituales, paraliza por tiempo indeterminado su mecanismo o lo hace ser más lento, hasta el punto de sabotear su funcionamiento o incluso desconectar el aparato vital.

La vida proporciona aprendizajes, pero la ceguera existencial impide que sus enseñanzas signifiquen apropiación de conocimiento, porque es más fácil desempeñar papeles de víctimas en el escenario de la vida, que asimilar que el éxito es de aquellos que luchan y superan obstáculos que la vida suele ofrecer a quienes despiertan para una nueva percepción de sí mismos insertos en un contexto de relaciones interdimensionales.

En tal sentido, despertar para las realidades paralelas que nos envuelven, sin perder el discernimiento de lo que es físico, material, y lo que es extra-físico, inmaterial, es poder visualizar con los “ojos de ver y los oídos de oír” tu propio proceso vital repleto de experiencias, aprendizajes y significados.

Es adquirir una mirada que trasciende los límites de la materia, sin perder el foco en las responsabilidades que nos ligan a la realidad física.

Pese a todo, en la mayoría de los casos, sin una intervención que facilite el despertar de la conciencia para los significados de la vida, difícilmente lograremos procesar conscientemente la liberación de la densa energía que nos ata a sentimientos negativos sintonizados en el pasado.

Paradigma individual que es preciso sea alterado para que podamos sentir la “brisa” de la libertad incondicional que toca el alma en sintonía con el cuerpo físico.

Levedad que logramos con mucho empeño en la solución de nuestros conflictos interiores.

Por tanto, ajustar la sintonía interdimensional es mantenerse en un equilibrio psíquico-espiritual donde los potenciales interactúan en armonía.

Es visualizar desde lo “alto” de un conocimiento adquirido en un combate interior, cuánto nos condicionaba un modelo conductual construido durante las múltiples vivencias del espíritu inmortal.